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Rebiya Kadeer, líder uigur, acusa a China de "genocidio"

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La líder uigur Rebiya Kadeer acusó hoy a China de orquestar un "genocidio" en la provincia de Xinjiang con el desplazamiento forzado de mujeres jóvenes, miles de asesinatos y la confiscación de tierras, por lo que pidió apoyo internacional.

"La principal razón del levantamiento del 5 de julio fue el desplazamiento que realiza el Gobierno chino de mujeres jóvenes para que trabajen en otros lugares de China en régimen de aislamiento y con jornadas de 14 horas diarias", aseguró Kadeer en una rueda de prensa en Tokio.

"La mujeres que son guapas corren peor suerte y son enviadas a hoteles y bares del interior de China", aseguró Kadeer, que detalló que las edades de estas jóvenes afectadas, unas 300.000, van de los 14 a los 25 años.

Las protestas y posteriores disturbios desencadenados la tarde del 5 de julio entre uigures y miembros de la etnia han fueron motivados por la muerte una semana antes de dos trabajadores uigures en un fábrica de juguetes de la provincia sureña de Guangdong.

El Gobierno chino culpa a Kadeer de provocar las protestas en las que, según las cifras oficiales del Gobierno, murieron al menos 197 personas, 1.700 resultaron heridas y 1.400 detenidas mientras la líder uigur denunció la desaparición de 15.000 personas y miles de fallecidos.

La fundadora del Congreso Mundial Uigur (WUC), que representa en el exilio a esa comunidad, dijo que el Gobierno chino la acusa injustamente de terrorista con la intención de desacreditarla tras las protestas de julio en la región noroccidental china de Xinjiang.

La líder uigur se encuentra en Japón para recabar apoyos para su movimiento, en una gira que la llevará a dar conferencias en una decena de universidades niponas y "quizás a mantener reuniones con políticos japoneses".

Kadeer calificó la política étnica del Gobierno chino de "genocidio" y denunció la desaparición de 15.000 personas tras las protestas de julio, a lo que sumó otros muchos miles que han muerto durante "60 años de ocupación china".

La líder uigur aseguró que China utilizó el atentando del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos para poner en marcha una política más represiva en Xinjiang hacia los miembros de su etnia y tachar como terroristas a muchos de sus líderes.

La situación, tal como la describió Kadeer, empeoró tras los enfrentamientos de julio, cuando comenzaron a sucederse desapariciones y limitaciones de movimientos y de comunicación, tales como el cierre de páginas web o la imposibilidad de contactar telefónicamente con el extranjero.

La comunidad uigur, mayoritariamente musulmana y que representa menos de la mitad de los 20 millones de habitantes de Xinjiang, denuncia su discriminación por parte de miembros de la etnia predominante en China, la han, a los que acusan de tener acceso a mejores trabajos y mayores beneficios.

Kadeer aseguró que el Gobierno chino ha permitido que los han ocupen sus tierras, desplazando a los uigur hacia el interior de China, mientras que mantiene un férreo control sobre la libertad de publicación y las noticias provenientes del exterior.

"No podemos hablar nuestra lengua, leer libros, estudiar nuestra historia, criticar al partido comunista, escuchar radios prohibidas, ni optar a un pasaporte, que se concede en raras ocasiones y para el que se necesita esperar al menos tres años", afirmó la activista y ex candidata a premio Nobel de la Paz.

Kadeer, madre de once hijos, es una exitosa empresaria que pasó seis años en una prisión China hasta 2005 bajo la acusación de poner en peligro la seguridad nacional del gigante asiático, tras lo cual tuvo que exiliarse a Estados Unidos.

Se trata de la segunda visita a tierras niponas de Kadeer, aunque en esta ocasión coincidirá unos días con el Dalai Lama, el líder religioso tibetano, también vetado por China debido a sus proclamas independentistas y con quien se ha reunido en ocasiones anteriores.

Kadeer dijo que "lo que está pasando en el Turkestán Oriental es lo mismo que ha pasado en el Tíbet en los últimos 60 años" y aseguró que como el líder budista su movimiento "busca una resolución pacífica a través de la vía política".