Publicado: 29.05.2014 07:00 |Actualizado: 29.05.2014 07:00

El recorte en los sueldos cuesta 3.000 millones a la Seguridad Social

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Peores salarios, menos cuotas

Los datos de la Seguridad Social cada vez son más preocupantes, hasta el punto de que el Gobierno reconoce a las claras que en el cierre del ejercicio de 2013 no contabilizó 326,54 millones de obligaciones que se han registrado este año.

A finales de abril el superávit de la Seguridad Social ha disminuido más de 3.000 millones respecto al del año pasado. Lo que quiere decir que cuando se pague la primera extraordinaria el sistema entrará en déficit. Hemos pasado del superávit de la época anterior al déficit a final de ejercicio, y en 2014 el déficit comienza en el primer semestre.

Según el Gobierno, el empleo aumenta. Las cotizaciones de millones de autónomos y trabajadores han subido por cambios normativos. El gasto en pensiones ha experimentado el crecimiento más bajo de los últimos quince años. ¿Cómo es posible que el déficit crezca en 3.000 millones?

Porque los nuevos contratos abusan de la jornada reducida. Por los regalos en cuotas a las empresarios. Por la disminución de prestaciones para los desempleados. Por las menores aportaciones del Estado.

Pero sobre todo porque los nuevos contratos lo son a un sueldo muy inferior al de los trabajadores que se jubilan. Según el Gobierno, a finales de abril el número de afiliados había crecido un 0,56%. Pero sus cotizaciones han disminuido un 0,23%. ¿Poco? Imaginemos que toda esta bajada se concentra en los nuevos contratos. Estamos reconociendo que la sustitución se hace con salarios y bases de cotización mucho peores.

Con estos sueldos, no podremos pagar nuestras pensiones, ni las futuras, ni siquiera las actuales. Las cuotas ya solo suponen el 80% de los ingresos, cuando debían financiar todas las prestaciones contributivas. Y este desastre, cuando ya no se financie con el Fondo de Reserva ahorrado por el anterior Gobierno, ¿quién lo pagará?

A pesar de los intentos del Gobierno para camuflar la situación, la desventaja de la contabilidad reside en que al final es preciso registrar las operaciones. Y una vez cerrado el ejercicio de 2013, el 31 de marzo, las cifras deben asentarse.

Y así nos hemos enterado, en la nota de prensa del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, para referir un incremento inexplicable en las prestaciones no contributivas que paga el Estado que "este incremento interanual se explica por haberse producido la aplicación del presupuesto de obligaciones del ejercicio anterior por importe de 326,54 millones de euros". El 2014 llevaremos otros cientos de millones al 2015, y de oca en oca y tiro porque me toca.