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Los recortes acaban con el crecimiento económico de España

El Banco de España calcula que el PIB se estancó en el tercer trimestre, por los planes de descenso de la inversión pública para reducir el déficit

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El Banco de España es uno de los principales defensores de la reducción del déficit. Es uno de sus grandes mantras. Sin embargo, ayer tuvo que reconocer que una de las mayores consecuencias de los recortes que se están aplicando para conseguir ese objetivo es el estancamiento de la economía. En el tercer trimestre, el Producto Interior Bruto (PIB) español acentuó el debilitamiento de los trimestres anteriores y no logró crecer ni una décima. 0,0% entre el segundo y el tercer trimestre, lo que sitúa el crecimiento interanual en un anémico 0,7%, que se queda muy lejos del 1,3% que el Gobierno prevé para todo el año.

El organismo dirigido por Miguel Ángel Fernández Ordóñez admite que la economía ha resultado 'lastrada por la contracción de la inversión en construcción y por el intenso descenso del consumo público', especialmente para frenar el déficit de las comunidades autónomas, que por el momento es el que más se está desviando del objetivo.

Para llegar a ese estancamiento (que el Banco de España insiste en que ha de ser tomado con cautela debido al cambio de base de la Contabilidad Nacional), hubo un descenso de 0,8 puntos en la demanda interna (pese al ligero avance del consumo privado y la inversión empresarial), que se compensó con un crecimiento idéntico derivado del sector exterior.

El Banco de España ve «riesgos» en el objetivo de bajar el déficit al 6%

Con este nulo crecimiento, el Banco de España desconfía de que se vaya a lograr el objetivo de reducir el déficit hasta el 6% este año. A su juicio, existen 'riesgos' debido a la debilidad de la recaudación impositiva y la incercia del gasto. Y pese a todos los efectos negativos que las políticas de austeridad tienen en el crecimiento, el organismo insiste en pedir más esfuerzos presupuestarios. De momento, cree que se puede lograr el objetivo de déficit con 'una adecuada gestión presupuestaria', pero, si no se lograra, no tiene ningún empacho en reclamar como 'imprescindibles' nuevas 'medidas adicionales' (no precisa si de nuevos recortes o de aumento de impuestos) para alcanzar ese 6%. Frente a ello, el ministro portavoz del Gobierno, José Blanco, afirmó que 'España va a cumplir con los objetivos que se marcan de cumplimiento de déficit'.

Tampoco trajo buenos pronósticos la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Estancamiento y ralentización económica son las palabras más utilizadas por este organismo para sus previsiones de crecimiento en la zona del euro, en un informe publicado ayer con vistas a la cumbre del G-20. La OCDE urge a los políticos de la eurozona a aplicar inmediatamente y sin dilación las medidas anunciadas en la cumbre del pasado 26 de octubre, ya que no excluye una posible vuelta a la recesión, algo que se produciría si se deterioran más las condiciones financieras de algunos de los estados miembros.

Este organismo lo deja ver claramente en sus previsiones. Si en mayo preveía un crecimiento económico de la zona del euro del 2% para este año y también para el siguiente, ahora el pronóstico es del 1,7% para 2011 y de sólo el 0,3% para 2012. Además, avisa de que la situación puede empeorar si los líderes de la UE 'fracasan en su intento de devolver la confianza', y no resuelven la crisis de la deuda soberana que afecta a los países periféricos y que puede degenerar en una situación de contagio. Sobre Grecia, aún están pendientes los flecos sobre el acuerdo con los bancos para que asuman que no cobrarán el 50% de los títulos de deuda griega que compraron, pero también Italia (que ahora está más en el foco) y España siguen sufriendo en los mercados el acoso a sus bonos.

La OCDE no descarta que la zona del euro entre en recesión el próximo año

A juicio del secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, los compromisos de la cumbre de la zona del euro son cuestiones 'bien identificadas' y los instrumentos elegidos, como la ampliación del fondo de rescate o la recapitalización de la banca, están 'a la altura de los retos', pero lo fundamental ahora es aplicar las medidas y dar más información de cómo se van a desarrollar, dijo ayer en una rueda de prensa en París. La OCDE aprovechó para lanzar un mensaje a los líderes del G-20 al urgirles a que adopten y apliquen un plan de acción porque es 'imprescindible para restaurar la confianza' en sus economías.

Al Gobierno español, Gurría le echó un cable. Señaló que 'España ha hecho y está haciendo lo que hace falta' con reformas como la de las pensiones, la negociación colectiva, el sector financiero o el ajuste del gasto, pero ahora es deudora del contexto general y de lo que se haga en la zona del euro, informa Efe. Sobre Italia, declaró que 'los políticos de uno y otro país son diferentes', y también que las medidas tomadas en los últimos tiempos 'van en la buena dirección' y que debe hacerlas creíbles.

En cuanto a las economías del G-20, el crecimiento esperado es 'mediocre' y, otra vez, la culpable es la zona del euro. Los países del G-20 se estancarán en 2012, ya que crecerán un 1,5%, lo mismo que este año. Y en Estados Unidos, ese crecimiento será del 1,7% (cuando en mayo preveía un 2,6%), y del 1,8% en 2012 (frente al 3,1% de hace cinco meses).