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Los recortes de Rajoy reconcilian a 15-M y sindicatos

Los indignados, que mantienen sus reticencias respecto a las cúpulas de las centrales, marcharán junto a CCOO y UGT en las manifestaciones del próximo jueves

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El Movimiento 15-M se unirá a las marchas convocadas para el jueves por CCOO y UGT contra los nuevos recortes del Gobierno. Los indignados de Madrid así lo consensuaron ayer en una asamblea extraordinaria promovida por el grupo de trabajo de Economía que surgió de la acampada del año pasado en la Puerta del Sol y la que asistieron alrededor de 300 personas, según los convocantes. Esta será la primera vez que el movimiento se una sin integrar un bloque crítico a una movilización liderada por las principales organizaciones de trabajadores.

Desde su eclosión, el 15-M se ha caracterizado por su desapego a organizaciones fuertemente jerarquizadas como partidos políticos y sindicatos. Sin embargo, la dureza de los recortes del Gobierno ha hecho que dentro del movimiento haya comenzado a calar la idea de que es necesaria la unidad. 'Estas medidas tan bestiales nos están haciendo ver que no vale rebelarse en pequeño', asegura Violeta, participante del grupo de trabajo de Vivienda, muy activo en la paralización de desahucios y en la lucha por el acceso a este derecho. No obstante, recuerda que entre los indignados sigue habiendo 'reticencias y recelos' frente a unas organizaciones que, asegura, 'han firmado todo lo firmable'

La lucha de los mineros, un sector en el que hay altas tasas de afiliación sindical, también ha contribuido a forzar este cambio de visión en algunos sectores del 15-M, señala Violeta. Carlos Martell, que participa en el grupo de trabajo de Economía, es de otra opinión. Este joven considera que los lazos entre los afectados por las políticas del Gobierno del PP comenzaron a estrecharse antes de los trabajadores del carbón intensificaran sus acciones. 'Cada vez somos más conscientes de que es necesaria la unidad de todas las personas que quieren cambiar las cosas', señala.

'No vale rebelarse en pequeño', asegura una activista  Los principales sindicatos parecen, además, haber constatado que la respuesta social antes los duros recortes del Gobierno es algo que tiene que ir más allá de las siglas de unos u otros. Fuentes sindicales aseguran que el objetivo es que CCOO y UGT -los principales convocantes- no tengan 'protagonismo absoluto' en las marchas del jueves. 'El objetivo es sumar a todo lo que se mueve, a sindicatos minoritarios, plataformas sociales, asociaciones de vecinos e incluso al 15-M', señalan.

Pero en el movimiento, todavía existen recelos. 'No he visto grandes gestos por parte de las cúpulas, con las bases sí existe más solidaridad', asegura Carlos Martell que dice esperar 'con ilusión' que partidos y sindicatos progresistas comiencen a ahondar en mayores mecanismos de 'democracia interna y participación'. 

Otro de las circunstancias que están contribuyendo a limar asperezas entre unos y otros son las movilizaciones más o menos espontáneas que están teniendo lugar desde que, el pasado miércoles, Rajoy anunció el duro paquete de recortes. Participantes del 15-M están acudiendo a solidarizarse con los empleados públicos, uno de los colectivos más golpeados por las nuevas medidas.

Además de su respaldo a las manifestaciones convocadas por CCOO y UGT para el jueves, los indignados acordaron ayer aunar en dos movilizaciones las 'luchas' de todas las personas que se ven afectadas por los recortes o las privatizaciones. Aunque todavía no hay fecha, es muy probable que se definan en los próximos días. Lo que ya están claros son los lugares de protesta.

La idea es que una de las marchas acabe en el Palacio de la Moncloa y otra en la representación en la capital de la Unión Europea. El mensaje que se quiere transmitir también está definido: 'Estamos en contra de la priorización del pago de la deuda y de poner a la sociedad al servicio del capital', señalan desde el grupo de Economía.