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"La recuperación en España llevará muchos años", dice el economista jefe del FMI

Olivier Blanchard aboga por dar más tiempo a España o Grecia para cumplir con sus programas de ajuste. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, avisa de que la actividad económica en Europa "será d&

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No hay razón para el optimismo: salir de la crisis va para largo, según el Fondo Monetatio Internacional (FMI). Cuando a Olivier Blanchard, economista jefe del FMI, le han preguntado en Tokio, donde este martes ha arrancado la asamblea anual del organismo —también del Banco Mundial—, por la recuperación en España y Grecia, su respuesta ha sido más bien desalentadora: 'El proceso es una maratón, no un esprint, y eso llevará muchos años'.

Blanchard dio así el pistoletazo de salida a una asamblea anual sobre la que planea la sombra de la ralentización mundial y en la que la crisis en Europa se contempla como uno de los grandes retos inmediatos. 'En economías avanzadas el crecimiento es aún muy débil como para reducir el desempleo, y en los principales mercados emergentes el crecimiento, que antes había sido fuerte, también se ha reducido', alertó Blanchard al presentar el Informe de Perspectivas Mundiales del organismo.

Los datos son irrebatibles y confirman los augurios de Blanchard. España no recuperará el nivel del PIB que tuvo antes de la crisis antes de cinco años. Es más, el PIB español en 2017 todavía será ligeramente inferior al de 2008, según las previsiones del FMI.

El economista francés destacó que algunas de las principales rebajas de las perspectivas de crecimiento se han dado en la eurozona, donde los retos pasan por la consolidación fiscal y el refuerzo del sector financiero, que debe incluir una recapitalización contemplada dentro de una futura unión bancaria.

El PIB español en 2017 todavía será ligeramente inferior al de 2008

El FMI considera que ha habido un importante cambio de actitud en los últimos meses en Europa respecto a la arquitectura necesaria para superar estos desafíos, pero considera fundamental proseguir con la consolidación fiscal, aunque 'ni muy despacio ni muy deprisa', según Blanchard.

Preguntado sobre si países como España o Grecia deberían ejecutar sus programas de ajuste más lentamente debido a los efectos negativos sobre su crecimiento, el economista francés recordó que el proceso 'es una maratón, no un esprint, y  eso llevará muchos años'.

En un sentido muy parecido se expresó el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, durante su intervención en el Parlamento Europeo. Draghi advirtió de que la actividad económica en la zona del euro será 'débil' en el futuro próximo y de que la recuperación será 'muy gradual', al tiempo que puntualizó que hay 'riesgos' de que las perspectivas empeoren.

Draghi dijo no querer aparecer como 'excesivamente optimista'

Draghi achacó esa posibilidad de empeoramiento a las 'tensiones en varios mercados financieros de la zona del euro'. 'No creo que haya una gran diferencia entre el análisis del FMI y el nuestro', aseguró Draghi, quien auguró datos negativos para el tercer trimestre del año. 'Algunas cosas han mejorado en los últimos dos o tres meses, pero creo que el camino por delante es aún largo y empinado', señaló.

Preguntado por si su mensaje no es más benigno que el del FMI, Draghi dijo no querer aparecer como 'excesivamente optimista' en lo relativo al crecimiento.

Pese a ello, Draghi aseguró que la zona del euro está asentando unas bases de estabilidad para el futuro y que, pese a lo 'dolorosas' que pueden ser esas reformas, se trata de medidas necesarias y que permitirán recuperar la senda del crecimiento. 'Soy plenamente consciente de los efectos del proceso de ajuste en los ciudadanos, especialmente los que han perdido su trabajo o están en riesgo', apuntó.

Finalmente, el presidente del BCE se declaró 'convencido' que 'los países más débiles saldrán reforzados de la crisis'.

De vuelta a Tokio, Blanchard destacó también la importancia de que los objetivos de reducción del déficit puedan ser reajustados, tal y como el Eurogrupo va a hacer en el caso de Portugal, que tendrá un año más para corregir sus cuentas.

Por su parte, el responsable de asuntos fiscales del FMI, Carlo Cottarelli, subrayó, tras la divulgación del Informe de Vigilancia Presupuestaria, que el ritmo de estos ajustes debería depender en cada caso 'de la dimensión del desequilibrio fiscal, del grado de presión sobre los mercados y del estado de la economía'.

Precisamente por eso, consideró que EEUU debe evitar 'el precipicio fiscal', un incremento automático de impuestos y grandes recortes presupuestarios que podrían tener lugar si no se toman medidas antes de que acabe el año, y adoptar además 'acciones oportunas para subir el techo de deuda'.

También tres de las mayores economías emergentes, Brasil, China y la India, afrontan esta asamblea del FMI y el BM después de sufrir importantes rebajas en sus perspectivas de crecimiento, en parte por la menguante demanda de las economías desarrolladas.