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La recuperación europea y la mejora del sector dejan Opel en manos de GM

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La llegada de la recuperación económica en Europa, salvo excepciones, como España, y la cancelación de la venta de Opel por General Motors son algunas de las señas de identidad de la semana económica que ahora acaba.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), el francés Jean-Claude Trichet, anunció la finalización del tratamiento contra la crisis con inyecciones extraordinarias de liquidez al sistema, por "la mejora de las condicione en los mercados financieros".

El BCE actúa en sintonía con la retirada gradual de los programas de urgencia anticrisis adoptados, por ejemplo, por la Reserva Federal (Fed) estadounidense.

No obstante, por la persistencia de una incertidumbre aún elevada el BCE se vio obligado a mantener los tipos de interés en un 1%, el Banco de Inglaterra los dejaba por octavo mes consecutivo en el mínimo de un 0,5% y la Fed afirmaba que mantendría el precio del dinero "excepcionalmente bajo por un periodo extenso".

Las autoridades europeas anunciaron la entrada en una fase "de recuperación gradual" de la economías comunitaria tras la recesión histórica, con crecimientos moderados en el 2010 (0,6%) y al año siguiente (1,6%), y una tasa media de desempleo ligeramente superior al 10%.

España es el único país entre las grandes economías de la Unión Europea donde persistirá más la recesión y sus tasa de desempleo llegará al 20,5%, el doble que el promedio de sus socios.

El martes, en Detroit, los 13 miembros del Consejo de Administración de General Motor (GM) echaron bruscamente el freno a la venta acordada del 55% de su filial Opel a la austríaco-canadiense Magna, con apoyo del banco ruso Sberbank, y provocaron un chirrido estridente en Europa.

GM adujo la mejoría en el negocio del sector del automóvil y que la empresa había salido de la bancarrota, tras pasar por una situación crítica que necesitó una inyección de unos 60.00 millones de dólares (40.500 millones de euros) de ayuda pública.

La canciller germana, Angela Merkel -que se había involucrado en la venta, celebrado como un éxito propio y comprometido avales por 4.500 millones de euros-, acusó como un traición el golpe, que recibió cuando acababa una visita triunfal a Estados Unidos, aunque parece que GM no avisó a la Casa Blanca de sus nuevos planes.

Igualmente se mostró muy contrariado el primer ministro ruso, Vladimir Putín, que se había comprometido en la negociación. Sólo los británicos encajaron bien la cancelación de la venta del negocio europeo de GM, que en el Reino Unido opera como Vauxhall.

El asombro, la estupefacción, el enfado y el desconcierto inicial tendían a amainar cuando GM aseguró que su plan de reestructuración para Opel es "muy similar" al de Magna, aunque no un calco, con reducción de costos en un 30% y unos diez mil despidos.

La ira de los sindicatos, especialmente los centroeuropeos, se mostró con protestas en distintos puntos.

La mejoría en el sector del motor se manifestó, por ejemplo, durante la semana en la vuelta a beneficios (161 millones de euros) de Toyota en el tercer trimestre, alada por los subsidios gubernamentales, como sus rivales Honda y Nissan.

Por su parte, la estadounidense Ford sorprendió al mercado con unas ganancias durante ese mismo periodo de casi mil millones de dólares (unos 790 millones de euros).

Las ventas de automóviles en EEUU dan señales de recuperación con un aumento generalizado de la demanda que, además de a Ford, ha beneficiado a General Motors, aunque aún continúa maltrecho el Grupo Chrysler, que anunció un plan para volver a ser rentable en el 2011.

El las empresas, sorprendió la compra por 44.000 millones de dólares (30.000 millones de euros) por el multimillonario Warren Buffet de la ferroviaria Burlington Northem Santa Fe y las pérdidas 14.000 millones de dólares (9.500 millones de euros) de la hipotecaria estadounidense Freddie Mae.

En tanto, el Banco Mundial elevaba su previsión de crecimiento para China hasta el 8,4% este año y Estados Unidos alcanzó la mayor tasa de desempleo desde 1983, que quedó se situó en un 10,2% con 7,3 millones de puestos de trabajo destruidos en los dos años que van de crisis.