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Recuperadas en un solo volumen dos novelas negras de la juventud de Terenci Moix

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"Besaré tu cadáver" y "Han matado a una rubia", dos novelas desconocidas que Terenci Moix publicó en los años 60 bajo el seudónimo de Ray Sorel, se recuperan ahora en un nuevo volumen, presentado durante la Semana de Novela Negra de Barcelona.

"Besaré tu cadáver", editada en 1963, permaneció tan oculta que es muy posible que sólo el círculo más próximo al escritor recordase su existencia antes de que en 1998 le dedicase varias páginas del tercer volumen de sus memorias, "Extraño en el paraíso".

Según ha explicado hoy el que fuera colaborador y amigo de Terenci Moix, Pedro Villora, en aquellas páginas "nada decía, ni casi en ninguna otra parte, acerca de otra novela de 1964 también firmada como Ray Sorel: 'Han matado a una rubia'".

Rastreando las informaciones del propio Moix sobre estas dos novelas de juventud, Villora descubrió una entrevista de 1969 en Tele/eXpres en la que el escritor aseguraba haber utilizado el seudónimo Ray Sorel para dos obras de las que no decía el título.

En otra entrevista posterior a Serra d'Or reconocía haber trabajado en la Editorial Mateu durante los años 1959 y 1960 en varios menesteres -compaginador, rotulador, guionista de fotonovelas-, lo que le habría permitido publicar en una supuesta "Serie Negra" dos libros con seudónimo.

"Tengo la impresión de que Terenci camufla la realidad al principio de 'Extraño en el paraíso' por una suerte de pudor literario -similar a lo que hace cuando usa nombres postizos para referirse a alguna de sus parejas sentimentales-, pero decide afrontarla en las páginas finales porque es precisamente ahí cuando habla a las claras de su posición ante la literatura", ha explicado Villora.

Y aun entonces se guarda en la manga la carta de "Hay que matar a una rubia", porque es "la más ortodoxa de las dos o, acaso, aquella que posee menos claves de lo que será su evolución como escritor".

Según dice en "Extraño en el paraíso", sus "sentimientos más retorcidos" aparecieron en "Besaré tu cadáver", una novela que, según reconoce, es un texto repleto de elementos autobiográficos e imbuido de la idea del mal gratuito descrito por André Gide en "Los sótanos del Vaticano".

Entre los modelos que le guían están Raymond Chandler, Ellery Queen y Dashiell Hammett, quienes, para alguien que hasta entonces sólo se había aproximado a Agatha Christie -su "abuelita predilecta"- "significaron la revelación de un universo completamente nuevo", según Villora.

Completó el aporte de influencias de segunda mano situando la novela en Roma, ciudad que sólo conocía a través de las películas, ha recordado hoy su hermana, Ana María Moix.

El propio sobrenombre adoptado es pertinente para entender sus intenciones: "Ray era un trasunto obvio de Ramón, y Sorel es un homenaje al Julien Sorel de 'Rojo y negro'", apunta Ana María Moix.

En cuanto a "Han matado a una rubia", de la que Terenci Moix nunca dijo nada, está escrita tras su primer viaje a París y cabe suponer que el recorrido nocturno por la ciudad no sea tan imaginario como el de la novela anterior.

En esta segunda novela el protagonista, Charles Durand, tiene una profesión artística -pintor- y sienta plaza de bohemio, pero debe dejar de lado todas sus inclinaciones hacia el terreno de la intuición y la espontaneidad para revestirse de lógica e intentar con ella resolver el enigma de la muerte de su prima, entre otras cosas porque el principal sospechoso es él mismo.

Prácticamente toda la novela sigue el punto de vista de Charles, gracias a una narración en primera persona.

Publicadas respectivamente en 1963 y 1964 dentro de la Colección Angustia de Editorial Mateu, "Besaré tu cadáver" y "Han matado a una rubia" son "novelas ocultas, pero no malditas", subraya Villora.

Ana Maria Moix ha asegurado que si su hermano estuviera aquí, "habría sido para él un día divertido y feliz", si bien, para contradecirle de manera cortés Villora ha añadido: "Quizá con este acto estamos traicionando ese deseo de Terenci de guardar silencio sobre estas novelas".

En opinión de Villora, "estas dos novelas del primer Terenci son un manifiesto de lo que sería el actual Terenci si estuviera vivo".