Público
Público

Recuperan los primeros restos de las 46 víctimas del accidente de avión en Venezuela

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Las autoridades venezolanas reanudaron hoy las tareas y recuperaron los primeros restos de las 46 personas que fallecieron al estrellarse contra una montaña el avión en el que viajaban el jueves de la ciudad andina de Mérida a Caracas.

La tarea se centra en reunir el mayor número posible de restos humanos en una zona cercana al impacto en la que puedan aterrizar los helicópteros que luego los trasladarán a Mérida para su identificación.

Antonio Rivero, director de Protección Civil, confirmó que algunos cuerpos ya se encontraban en el campamento improvisado en el lugar del accidente, a unos 4.200 metros de altura, en el que se han instalado en torno a 40 alpinistas, expertos en rescates, policías y médicos forenses.

"Ya tienen varios cuerpos que han sido recuperados y están listos para ser trasladados a Mérida, para la identificación correspondiente" señaló Rivero.

Sin embargo, también advirtió que "no basta con recuperar los cuerpos, es necesario que el tiempo acompañe para que los helicópteros puedan recogerlos".

Ayer, sábado, fueron encontradas las dos "cajas negras" que contienen los registros de vuelo del aparato y la grabación de las conversaciones mantenidas por los pilotos tanto con los centros de control como entre ellos.

El fiscal aeronáutico encargado del caso anunció el inmediato envío de las cajas a Francia para que su contenido sea analizado en una de las plantas constructoras del ATR-42-300 siniestrado.

La Junta Investigadora de Accidentes Aéreos indicó que sólo después de ese análisis se conocerán las causas por las que el bimotor turbohélice de la aerolínea venezolana Santa Bárbara se estrelló contra una "pared de piedra" en el páramo Los Conejos, 11 kilómetros al noreste de Mérida y unos 682 kilómetros al suroeste de Caracas.

Fotos tomadas el viernes desde uno de los helicópteros que se acercó al lugar del impacto muestran que el avión quedó virtualmente pulverizado y apenas se distingue un trozo de su cola lo suficientemente grande como para revelar su posición.