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Las redadas contra los narcos atemorizan México

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Con sus jardines meticulosamente cuidados y sus grandes piscinas, el complejo de apartamentos "Altitude" en la ciudad colonial de Cuernavaca es un oasis para gente acaudalada y para los residentes de la capital que se escapan los fines de semana del caos de Ciudad de México.

Pero la calma del lugar se rompió la noche del miércoles cuando decenas de infantes de Marina irrumpieron con sus armas en alto para poder capturar a un capo de la droga.

Los sicarios lanzaron granadas en un intento por frenar a las tropas, que por su parte abrieron fuego contra las ventanas en un frenético tiroteo que dejó siete muertos, entre ellos el capo Arturo Beltrán Leyva.

Cuatro sicarios murieron junto a Beltrán Leyva, mientras que otro se lanzó por una ventana del edificio para evitar ser capturado. Un infante de marina perdió vida a causa de la explosión de una granada.

Alguna vez, los narcotraficantes de México vivieron apartados del ojo público pero cada vez se están volviendo más visibles para el grueso de la población, mientras las disputas territoriales llegan hasta los centros de las ciudades y las redadas militares alcanzan las lujosas zonas residenciales.

"Que esto suceda tan cerca, donde ellos podrían saltar el muro de tu casa, es atemorizante", dijo Oscar Caso, cuya vivienda linda con el complejo Altitude. El hombre relató que un vecino suyo perdió recientemente la vida cuando cruzó frente al coche de unos sicarios.

"Todo lo que hizo fue pasar frente a ellos", relató.

Beltrán Leyva es el capo más poderoso que ha muerto a manos de las fuerzas de seguridad del país desde que el presidente Felipe Calderón lanzó su cruzada contra el narcotráfico a finales de 2006.

Fue una victoria largamente esperada para Calderón, en un año en el que las muertes vinculadas con el narcotráfico han aumentado drásticamente.

Los sangrientos asesinatos y ajustes de cuentas, en los que a menudo las víctimas son torturadas y mutiladas, causan preocupación en el Gobierno estadounidense y en los inversores extranjeros, y atemorizan cada vez más a la población.

"Esperas esta violencia en Chihuahua y Sinaloa, pero no aquí", dijo María Flores, que se encontraba de visita en Cuernavaca con su hijo adolescente, haciendo referencia a los estados más violentos del país.

"Al recorrer la ciudad ves muchas casas grandes, supongo que ahora habrá que preguntarse quién vive en ellas", agregó.

CALLES ENSANGRENTADAS

Los habitantes de "Altitude" pudieron haberse estado preparando para cenar o levantando pesas en el gimnasio junto a la piscina cuando de pronto los soldados descendieron en cuerdas desde dos helicópteros de la Marina cerca de las 17.00 hora local (2300 GMT) para tomar el área.

La fiesta de graduación de unos alumnos que se celebraba en el complejo tuvo un abrupto final cuando las tropas irrumpieron para desalojar a los jóvenes.

Conforme se acercaban las tropas, los sicarios de Beltrán Leyva lanzaron hasta una decena de granadas de fragmentación para repelerlos.

El cartel de los Beltrán Leyva forma parte de la media decena de organizaciones criminales cuya lucha por el control de las rutas de la droga ha dejado más de 16.000 muertos desde que Calderón asumió el cargo en diciembre de 2006.

Pese al despliegue de más de 49.000 soldados a lo largo del país, los asesinatos del narcotráfico aumentaron a un récord de 7.000 este año.

La mayoría de los muertos son sicarios o policías, pero ocasionalmente pierden la vida residentes.

El jueves, Altitude se encontraba acordonado por soldados, mientras los residentes limpiaban las manchas de sangre que quedaron en las calles.