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Un referente de la lucha política y social para la izquierda

Pasó de ser preso político en el franquismo a líder de Comisiones Obreras durante la primera década de la democracia

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Nacido el 21 de enero de 1918 en Osma la Rasa (Soria) Marcelino Camacho Abad, hijo de un guarda agujas, se afilió al Partido Comunista de España (PCE) en 1935, cuando tenía 17 años, y durante la guerra civil combatió del lado republicano contra los insurgentes en los frentes del Centro y del Sur.

En marzo de 1939 fue detenido en Madrid y fue encarcelado en Toledo, de donde escapó para volver a ser apresado y encarcelado en la Prisión Provincial de Comendadoras.

En 1941 salió en libertad provisional y fue obligado a hacer el servicio militar, con trabajos forzados en la reconstrucción del Alcázar de Toledo y después destinado en Tánger.

En diciembre de 1943 se fugó al Marruecos francés y de allí a Argelia, en 1944. En Orán residió como refugiado político hasta 1957 y aprendió el oficio de fresador.

En el exilio continuó su actividad sindical dentro de la CGT francesa y la política con trabajos de propaganda del PCE.

En 1954 fue detenido y recluido en Argelia, aunque después fue puesto en libertad y fue expulsado de ese país, desde donde marchó a Francia, que también lo acabó expulsando.

Regresó a España en 1957, y comenzó a trabajar en los talleres de la empresa Perkins Hispania, en la que llegó a jefe de taller. También reanudó su labor sindical como enlace y vocal del jurado de empresa.

Ingresó en la prisión de Carabanchel en marzo de 1967

En 1964 fue elegido miembro de la Comisión Obrera Provincial del Metal -primera comisión obrera de Madrid- y en junio de 1966 fue de nuevo detenido cuando iba a entregar un pliego de firmas al Ministerio de Trabajo junto con otros compañeros.

Ingresó en la prisión de Carabanchel en marzo de 1967, y cinco años después, tras estar fuera tres meses, volvió a la cárcel tras ser acusado de formar parte de la Comisión Coordinadora General de Comisiones Obreras.

El fiscal del conocido como 'Proceso 1.001' solicitó para todos los acusados un total de 162 años de cárcel y por esta causa Marcelino Camacho fue condenado a 20 años que el Tribunal Supremo redujo después a seis.

El 30 de diciembre de 1975 salió de prisión con motivo del indulto real

El 30 de diciembre de 1975 salió de prisión con motivo del indulto real por la proclamación de Juan Carlos I como Rey de España, aunque en marzo de 1976 fue de nuevo detenido acusado de pertenecer al Comité Ejecutivo de Coordinación Democrática y en junio fue multado por participar en una asamblea de delegados de CCOO en Madrid.

Ese mismo año fue elegido miembro del Comité Ejecutivo del PCE y en 1977 responsable del Secretariado de la Coordinadora General de CCOO, durante la primera reunión de la Asamblea General del sindicato, celebrada en Barcelona.

Fue elegido diputado del PCE por Madrid en las elecciones constituyentes de 1977 y reelegido en las generales de marzo de 1979.

El 10 de febrero de 1981 dimitió como parlamentario en protesta por el Estatuto de los Trabajadores y para dedicarse a su labor sindical en CCOO.

En 1982 también presentó su dimisión como miembro de la Ejecutiva del PCE para, según él, 'reforzar la independencia de Comisiones'.

Fue presidente del sindicato hasta enero de 1996

Continuó como secretario general hasta 1987, cuando fue sustituido en el cargo por Antonio Gutiérrez.

Luego pasó a ocupar la presidencia del sindicato, en la que se mantuvo hasta el 19 de enero de 1996.

Desde entonces, participó en numerosas manifestaciones y actos de protesta contra la reforma del Pacto de Toledo, a favor de la jornada de 35 horas o contra la Guerra de Irak, entre otras, y recibió varios homenajes.

A lo largo de su vida Marcelino Camacho recibió numerosos reconocimientos, desde el otorgado por el Consejo de Estado de la República de Cuba o la Medalla de Oro de los sindicatos de la antigua República Democrática Alemana. En España recibió la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil y el premio de la Fundación Abogados de Atocha, entre otros.

Autor de tres libros -'Charlas en prisión', 'España, una conquista de la democracia', y el autobiográfico 'Confieso que he luchado'- su trayectoria sindical y humana ha sido recogida en la biografía 'Marcelino Camacho y Josefina. Coherencia y Honradez de un líder', escrita por el filósofo Alfredo Gómez.