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¿Sin reformas no hay reactivación?

El fantasma de los cambios estructurales

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El debate entre Zapatero y Rajoy ha vuelto hoy en el Congreso al tema de las 'reformas estructurales'. El diagnóstico del equipo que asesora a Rajoy pone el acento en que es imposible una recuperación de la economía española hasta que este Gobierno, o el que en su día le releve, no sancione reformas estructurales en el campo económico.

Las reformas estructurales se han convertido en una muletilla que, como mínimo, le permite a la oposición conservadora salir del paso ante una crisis histórica de la economía española que tiene las dimensiones de una depresión. La otra pata de esa muletilla es la crítica del elevado déficit público. Ambas configuran un ataque político al Gobierno. Las reformas por lo que no hace, y el déficit, por lo que sí hace.

El debate de hoy arrancará después de conocerse el aumento del paro registrado en el mes de noviembre, que según ya ha admitido por dos veces el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, será un mal dato, aunque muy lejos de los 171.000 parados adicionales que fueron contabilizados en idéntico mes de 2008.

Pero es un hecho que la economía española, como la norteamericana, aunque a un ritmo menor, continúa generando desempleo y lo hará durante bastante tiempo. Ambas economías sufren una depresión cuya fuente es similar: el estallido de burbujas de la vivienda y del crédito. EE.UU ha salido formalmente de la recesión pero su tasa de desempleo es mayor (10,2%) que cuando todavía la economía decrecía.

Y en la eurozona, de los 15.567.000 de parados actualmente existentes, según los datos difundidos ayer por Eurostat, más de 4 millones, en números redondos, (el 19,3% de la población activa) han sido 'aportados' por la economía española.

¿No hay salida sin 'reformas estructurales', como pregonan Almunia o Solchaga?

Por tanto, ¿no hay salida sin 'reformas estructurales', como pregonan desde Joaquín Almunia, en la Comisión Europea, pasando por el ex ministro Carlos Solchaga y no se cansa de repetir en diferentes foros el ex vicepresidente Rodrigo Rato? Porque todo parece haber empezado en la historia de la economía moderna con las llamadas 'reformas estructurales'.

Como dice el economista norteamericano de origen japonés, Richard Koo, cuando se habla de 'reformas estructurales' se está señalando aquellas medidas adoptadas a finales de los años setenta y ochenta del siglo pasado por los gobiernos de Ronald Reagan en EEUU y Margaret Thatcher en el Reino Unido. Reformas en el lado de la oferta de la actividad económica, habida cuenta de las dificultades para relanzar una economía en recesión con la política monetaria expansiva y el estímulo fiscal.

En 2001, narra Richard Koo en su libro The Holy Grail of Macroeconomics (El Santo Grial de la Macroeconomía, sin traducción al español), publicado en 2008, el slogan 'no hay recuperación sin reformas estructurales' fue hecho popular en 2001 por el entonces candidato a primer ministro del Japón, Junichiro Koizumi, quien llevó adelante, después de forzar su reelección en 2005, la privatización del servicio postal japonés y de las empresas de autopistas.

Fueron sus 'reformas estructurales' estrella para relanzar la economía nipona. A pesar de ellas, la economía japonesa ha sido una de las que más ha sufrido, paradójicamente, el impacto del Gran Crash del 2008.

Ayer, precisamente, el Banco de Japón, aprobó nuevas créditos al 0,1% de tipo de interés para inyectar mayor liquidez a los bancos comerciales nipones a fin de combatir la deflación, que ha levantado nuevamente cabeza. El diagnóstico de Koo es que los problemas no eran ni estructurales ni estaban centrados en el sector bancario. El problema era el excesivo endeudamiento de bancos, empresas y familias.

'Quien puede dudar de que tengamos problemas estructurales, de ajuste a la globalización, pero se está abusando con el latiguillo de las reformas estructurales. Para superar esta crisis necesitamos una política dirigida a dar salida a un stock de viviendas, del orden de 1 millón o 1,5 millones, lo que a su vez tiene atrapados 600.000 millones de créditos en los balances bancarios e impide desbloquear el dinero que debería financiar a las empresas.

Necesitamos reparar nuestra pérdida de competitividad en los últimos años y exportar más... Entre los que no han visto esta crisis venir, los que la han negado, los que ahora ven antes que nadie la luz al final del túnel y los que creen dar la solución con las reformas estructurales, entre todos estos protagonistas así nos va', reflexiona Ángel Laborda, director de coyuntura de la Fundación de Cajas de Ahorro.