Publicado: 15.02.2014 16:04 |Actualizado: 15.02.2014 16:04

El Registro Mercantil niega inscribir el cuerpo como acción de protesta contra la ley del aborto

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El Registro Mercantil de Bienes Muebles de la Comunidad de Madrid ha denegado la solicitud de Sara Porras, coordinadora del área de mujeres de Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid, de inscribir su cuerpo. La iniciativa formaba parte de una protesta al anteproyecto de ley aprobado por el Ejecutivo para restringir la interrupción voluntaria del embarazo.

La iniciativa, impulsada por la artista Yolanda Domínguez, ha sido rechazada por el registrador porque "no procede su presentación en el libro diario del Registro de Bienes Muebles, por no contener actos o bienes que puedan provocar alguna operación registral".  Una resolución ya esperada por parte de las solicitantes que realizaron este acto de manera simbólica, como explica Sara Porras.

La contestación del registrador asegura que la esclavitud se encuentra abolida en España desde 1880 y que por tanto esta petición no podría llevarse a cabo puesto que "el título VII bis del Código Penal sanciona los distintos tipos de la trata de seres humanos".  Aunque este no es el único de los motivos que alega en la respuesta, añadiendo que "algunas partes del cuerpo, como el pelo que se corta, la sangre que se extrae, el miembro que se amputa, puede considerarse como bienes inmuebles, pero que éstos no establecen su inscripción en el Registro de Bienes Muebles".

Una respuesta que, para la solicitante, es una "desfachatez y una vergüenza" por el lenguaje que usa y las opiniones que muestra que, como funcionario, " se hace eco de la posición que ocupa, para dar cabida a una creencia y donde se refleja la ideología del PP". 

En el documento, el registrador utiliza términos referidos al alma y relaciona el aborto con la pérdida de ésta, " el cuerpo entero puede convertirse en objeto de derecho cuando deja de integrar a una persona viva, abandonado ya de lo que puede llamarse alma, en el caso del cuerpo tras el fallecimiento o aborto". Una contestación que Sara Porras entiende como una mofa puesto que a pesar de haber hecho la acción de manera representativa, "no esperábamos esta burla, intentan ridiculizarnos", manifiesta.

Este acto fue realizado por unas cuarenta mujeres en la Comunidad de Madrid, aunque también fue secundada por Barcelona, Bilbao o Albacete. A pesar de la respuesta negativa por parte del Registro, Porras insiste en que seguirán las movilizaciones para "visibilizar nuestro descontento" con la nueva reforma del aborto que planea el Gobierno del PP.