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Las reglas de la banca también se retrasan

División en el G-20 sobre la urgencia de aplicar los nuevos requisitos de capital

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La nueva normativa de exigencias de capital para las entidades bancarias, prevista inicialmente para ser puesta en marcha a finales de 2012, también será aplazada. Si la tasa a los bancos ha dejado de ser una prioridad, como dejó el jueves claro el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, ayer se enfriaron también en Busan (Corea) las expectativas de un endurecimiento de los requisitos de solvencia, una tema que está sobre la mesa desde hace muchos meses pero que no acaba de concretarse.

Esa es la primera conclusión formal de la reunión de ministros de Economía y Finanzas del G-20, que se celebra este fin de semana en Corea como preparación a la cumbre del G-20 de Toronto y en la que está presente la vicepresidenta segunda, Elena Salgado.

El encargado de anunciar el retraso en la aplicación de la nueva normativa fue Jim Flaherty, ministro de Finanzas de Canadá, precisamente el país que acogerá a finales de mes la cumbre.

El aplazamiento se refiere a la normativa denominada de Basilea III, que pretende forzar a los bancos a mantener niveles de capital más elevados y de mejor calidad, de tal forma que sean más sólidos ante una eventual crisis y no necesiten ser rescatados con fondos públicos. Su aplicación es uno de los ejes de la respuesta de los organismos internacionales a la crisis financiera internacional.

Fuentes de la reunión dijeron que el retraso en la implementación de las nuevas reglas, que podría llegar a completarse en 2014 o incluso más allá, es un intento de Estados Unidos y Gran Bretaña de salvaguardar el núcleo de las nuevas exigencias ante el supuesto intento de algunos países europeos, como Alemania y Francia, de suavizar los requisitos.

En esta materia, EEUU y Europa tienen visiones diferentes sobre la necesidad de endurecer las exigencias de capital de los bancos. Los países de la Unión Europea, cuyo tejido productivo depende en gran medida de la financiación bancaria, creen que una normativa demasiado severa puede ralentizar la concesión de crédito y por ende pondría en peligro la recuperación del crecimiento. EEUU, que se basa más en los mercados de capitales, promueve en cambio un regulación muy estricta.