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La reina Beatriz de los Países Bajos da paso al "príncipe Pils"

Guillermo-Alejandro, cuyo apodo relacionado con la marca de cerveza le persiguió durante años, se convierte en monarca tras los 33 años del reinado de su madre

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Guillermo-Alejandro Claus George Ferdinad ya es el nuevo rey de los Países Bajos. Guillermo-Alejandro I ha recogido el cetro de manos de su madre Beatriz de Holanda, de 75 años, los mismos que Juan Carlos I, jefe de Estado español. La abdicación de Beatriz supone que su primogénito se convierta a sus 46 años en el primer príncipe europeo que toma el relevo de una corona en el siglo XXI.

El relevo se ha formalizado en una breve ceremonia, de apenas 15 minutos, en donde madre e hijo han firmado el Acta de Abdicación que pone fin a 33 años de reinado de Beatriz, que vuelve a ser princesa de los Países Bajos. El relevo se ha producido ante los miembros del Gobierno holandés, los presidentes de las dos Cámaras holandesas y otras autoridades.

Beatriz abdica con 75 años, los mismos que tiene Juan Carlos I de Borbón

Miles de personas se han concentrado en la plaza del Dam de Ámsterdam para seguir el evento a través de las pantallas gigantes que han retransmitido en directo la firma de abdicación y para recibir después con aplausos al nuevo rey, que junto a su madre y a su esposa, Máxima Zorreguieta, han salido al balcón del Palacio Real. 'Feliz de presentaros a vuestro nuevo rey, el rey Guillermo Alejandro', han sido las únicas palabras de la ya princesa Beatriz de los Países Bajos.

Guillermo-Alejandro ha dado las gracias 'de todo corazón' el apoyo recibido por el pueblo holandés y ha agradecido 'intensamente' las más de tres décadas de reinado de su madre. Máxima Zorreguieta, la argentina que desde este martes es reina europea, ha acompañado a su marido durante toda la ceremonia y, aunque ha firmado el Acta de Abdicación, no ha tomado la palabra en ningún momento. La reina consorte Máxima cuenta con una gran popularidad entre los holandeses, pese a sus inicios difíciles por ser hija de un alto funcionario de la dictadura militar en Argentina.

A las 12.00 GMT ha tenido lugar el acto de investidura de Guillermo-Alejandro de Holanda, en una ceremonia en la que no se ceñirá la corona, ya que los monarcas holandeses no la portan nunca durante su reinado. El nuevo rey de los Países Bajos, un territorio con 16,7 millones de habitantes y que engloba a Holanda, Aruba, Curaçao y Sint Maarten, nació el 27 de abril de 1967 como primogénito del matrimonio de Beatriz de Holanda y el aristócrata y diplomático alemán Claus von Amsberg.

La reina Máxima es hija de un alto funcionario de la dictadura de Videla en Argentina 

Algunos analistas recuerdan que de niño imitaba el acento 'pijo' que según él tenía su madre y que propiciaba adjetivos descalificativos contra la prensa, la misma con la que ya de adulto ha firmado un pacto para que se respete su privacidad y la de su familia. Su anhelo de anonimato le llevó a pedir a sus padres que le dejaran estudiar la secundaria en un colegio en Gales y así escapar de las cámaras, que en los años ochenta se hacían eco de la depresión padecida por su padre tras convertirse en príncipe consorte.

Sin destacar durante sus estudios de Historia en la Universidad de Leiden (sus profesores decían que era inteligente pero no intelectual), Guillermo-Alejandro reconoció que en su época universitaria empezó a disipar las dudas sobre su futuro. Más trabajo le costó despojarse de la imagen de 'príncipe Pils' (una marca de cerveza) que se ganó en esos años, pero que dejó atrás con aficiones como la aviación y el deporte, pero sobre todo tras su compromiso con Máxima, la mujer con la que se casó el 2 de febrero de 2002 y con la que ha tenido tres hijas: Catalina-Amalia, Alexia y Ariane.

Su compromiso con Máxima Zorreguieta en 2001 transformó al heredero, quien con la argentina ha ganado popularidad y juntos han superado momentos delicados. La renuncia a una villa de vacaciones en Mozambique, comprada en plena crisis económica y que les costó el apodo temporal de 'príncipes de la 'jet set'', fue uno de esos episodios. Su enamoramiento también le impidió tener olfato político cuando salió en defensa de su suegro, Jorge Zorreguieta, cuya implicación en el régimen de Videla sembró polémica. De 'un poco tonto', calificó la misma Máxima el desliz de su entonces prometido.

Las leyes holandesas dotan a la Casa Real de una posición más ceremonial que política 

Aunque no le gusten los números, el príncipe heredero holandés pasará a la historia como Guillermo-Alejandro I. Por lo pronto ha suavizado la concepción de monarquía, de la cual ha dicho que aceptaría un carácter puramente simbólico si el Parlamento así lo decidiera en un futuro. 'Guillermo-Alejandro ha aprendido mucho en el pasado y es consciente de que en una democracia no hay espacio para las influencias políticas', declaró Ronald van Raak, diputado de los socialistas de izquierda (SP) y que representa la postura cada vez más crítica del Parlamento holandés hacia la monarquía. Las leyes holandesas dotan a la Casa Real de una posición más ceremonial que política. Desde 1848, la Constitución establece el carácter 'inviolable' del monarca, a quien le corresponde ser neutral en cuestiones políticas.

La decisión de ceder el trono en su hijo fue anunciada por la reina Beatriz el pasado mes de enero en un discurso retransmitido por la televisión con motivo de su 75 cumpleaños. La monarca explicó que no renunciaba a su cargo por cansancio, sino porque consideraba que había llegado 'el momento' de dar paso 'a una nueva generación'. La investidura del nuevo rey supone la vuelta de un varón al trono de Países Bajos desde la muerte de Guillermo III en 1890, ya que antes de Beatriz reinaron Guillermina durante casi 58 años y Juliana durante casi 32.