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El Reina Sofía redefine los inicios de la modernidad

El Museo del Prado prestará algunos grabados de Goya a la otra pinacoteca

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Si Bacon entró por la puerta grande en el Museo del Prado el pasado febrero, Goya también puede tener espacio propio en el Reina Sofía. Temporal, eso sí. Entre diez y quince grabados seleccionados de los Desastres de la guerra y los Caprichos de Goya, pertenecientes al Museo del Prado, se expondrán temporalmente en el Reina Sofía a partir de finales de mayo, informó ayer Manuel Borja-Villel, director de la institución. La cesión coincidirá con la presentación de la primera gran reforma de la colección permanente del Reina Sofía en los últimos diez años.

Borja-Villel se refirió a la colaboración con el Prado como un 'acuerdo de caballeros' entre Miguel Zugaza, director del Prado, y él, que se inscribe en una red mucho más amplia, en la que también participan la Fundación Calder, la Fundación Lorca y el Museo Oteiza. Además, explicó que Goya contextualizará las obras de José Gutiérrez Solana e Ignacio Zuloaga.

Beneplácito ministerial

El pacto entre El Prado que en ningún momento ha comunicado oficialmente su posición y el Reina Sofía cuenta con el beneplácito del ministro de Cultura, César Antonio Molina. 'El Ministerio está encantado de que sus instituciones establezcan acuerdos de colaboración', aseguró Borja-Villel.

El carácter temporal del préstamo no entra en conflicto con el Real Decreto 410/1995, que establece 1881 (año del nacimiento de Picasso) como umbral que separa a ambas colecciones. Además, Borja-Villel no negó la posibilidad de que próximamente el préstamo se realice en la dirección inversa, del Reina Sofía al Prado. 'Para entender la España negra de Zuloaga, que lo tenemos nosotros, hay que entender la España blanca, que es Sorolla y lo tiene El Prado. Es un acuerdo 100% abierto', precisó.

El director se mostró ambicioso con respecto al objetivo de la reforma de la colección del Reina Sofía 'replanteará la Historia de la modernidad de este país' aunque se mostró cauto a la hora de valorar la inclusión temporal de Goya. 'No retrotraigo la modernidad 100 años, porque estaría haciendo algo que no me corresponde. Eso es una prerrogativa del Ministerio', zanjó.

Puerta abierta al cambio

En este sentido, Borja-Villel confirmó que, de puertas para adentro, se ha comentado reactivar una Comisión para estudiar la posibilidad de reconsiderar el año de división de las colecciones de ambos museos. 'Sé que se habló en algún patronato, pero todavía no se ha puesto en marcha. Quiero precisar que no se ha discutido el cambio del real decreto, sino la idea de crear una Comisión para estudiarlo. Pero esto no nos corresponde ni a Miguel Zugaza ni a mí, sino al Ministerio de Cultura. Y respecto a la división administrativa de 1881, no está ni bien ni mal, es lo que hay', sentenció con diplomacia.