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Reino Unido aumenta las restricciones a los inmigrantes

Cameron sucumbe al auge de los ultras del UKIP e impondrá medidas que, entre otras cosas, sancionará a los caseros que acojan inquilinos sin los papeles en regla

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Los ultras aprietan en Reino Unido y David Cameron sucumbe. El Gobierno británico del primer ministro conservador se ha impuesto como prioridad un mayor control de la inmigración ante el auge del Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP).

El programa para el próximo curso legislativo, marcado por la ausencia de importantes proyectos de ley, incluye, entre otras medidas, facilitar la deportación de delincuentes extranjeros, sancionar a los caseros que alquilen viviendas a inmigrantes en situación irregular, así como obligarles a verificar la situación migratoria de sus inquilinos, y limitar el turismo sanitario.

Entre la batería de medidas, anunciadas a dos años de la celebración de elecciones generales, también figura reforzar las multas a las empresas que contraten sin papeles, a los que, a su vez, se les impedirá que obtengan  el permiso de conducir, utilizado como forma de identidad junto con el pasaporte en el Reino Unido, al no haber carné de identidad.

El partido antieuropeo UKIP, liderado por el ultraconservador Nigel Farage, se afianzó en el panorama electoral británico en las elecciones locales celebradas la semana pasada en partes de Inglaterra y Gales en las que obtuvieron el mayor progreso en detrimento de los conservadores de Cameron. 

El UKIP, que se presentó con su programa antieuropeo, antiinmigración, antigay y a favor de una educación selectiva, sumó 139 concejales, mientras que los tories perdieron 335 (se quedan con 1.116) y los liberaldemócratas cedieron 124 (hasta 352), en lo que supone un sonado revés para los dos partidos del Gobierno. Si se extrapolara el voto a unas elecciones generales -las próximas se celebrarán en 2015-, los laboristas obtendrían un apoyo del 29%, seguidos de los conservadores, con un 25%, y -la novedad- del UKIP, que superaría con un 23% del voto a los liberales de Nick Clegg, que obtendrían un 14%, según cálculos de la BBC.

Ante la caída de los conservadores, Cameron, que había desestimado al UKIP por ser 'un partido de chiflados', prometió 'trabajar duro' para recuperar el voto de derecha usurpado por la formación euroescéptica, cuyos votantes, puntualizó, 'se merecen un respeto'. Con su avance en el terreno municipal, el partido de Farage se perfila como una fuerza política más potente de lo que se creía.

Por otro lado, otro pieza legislativa presentada en el Parlamento británico es la reforma de las pensiones, que permitirá a los jubilados cobrar una pensión única semanal de 144 libras (167 euros), en lugar de las actuales 107 libras (124 euros), que se redondea con otros pagos por diversos conceptos.

Entre otras, el Gobierno se ha comprometido a trabajar a favor de la permanencia de Escocia en el Reino Unido y a defender la voluntad de los territorios de ultramar a decidir su futuro, según el discurso, en el que se mencionó a las islas Malvinas y Gibraltar. Esta referencia está vinculada al referéndum celebrado el pasado marzo en las Malvinas, en el que casi el cien por ciento de la población votó a favor de conservar la soberanía británica, frente a las reclamaciones territoriales de Argentina.

El Gobierno británico también quiere combatir la evasión fiscal, apoyar a los países de Oriente Medio y norte de África y respaldar proyectos de infraestructura para crear empleo, como la construcción de la línea ferroviaria de alta velocidad entre Birmingham y Leeds (centro y norte de Inglaterra).

A pesar del avance del UKIP, en las prioridades del Gobierno no hay ninguna referencia a la convocatoria de un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE), que Cameron planea para 2017, siempre que gane los comicios de 2015. Tampoco se ha incluido el plan desvelado hace meses por el Gobierno para que la Policía pueda acceder a las listas de las direcciones de internet más visitadas por la gente, como medio de controlar las actividades terroristas.

La encargada de leer en la Cámara de los Lores el programa del Ejecutivo británico de coalición ha sido la reina Isabel II, de 87 años. En un acto sin precedentes, el príncipe Carlos, heredero al trono británico, estuvo presente en el Parlamento con su mujer, la duquesa de Cornualles, en lo que ha sido la primera vez que asisten juntos a este importante evento institucional.