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Reino Unido quiere captar más inversión española

El consejero delegado de UK Trade & Investment, organismo del Ministerio de Comercio británico, rechaza que su país practique patriotismo económico

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No hay tantas diferencias culturales entre Reino Unido y España que impidan un mayor acercamiento, al menos en lo que se refiere al mundo empresarial. A pesar de la crisis, 'muchos de los proyectos se han mantenido', señala sir Andrew Cahn, consejero delegado de UK Trade & Investment, un organismo dependiente del Ministerio de Comercio e Inversión británico que tiene entre sus principales cometidos atraer inversión extranjera al país. El año pasado las empresas españolas invirtieron en Reino Unido 4.600 millones de euros.

Lo que distingue las relaciones entre los dos países es que la inversión es fluida en ambos sentidos y que 'hacemos negocios en igualdad de condiciones. Siempre se trata de una inversión y un trabajo con esa base y beneficia a las dos partes', señala sir Andrew Cahn, con una larga trayectoria en la política económica británica, ya que ha sido dos veces ministro de Agricultura, entre otros cargos en el Gobierno, y también atesora una amplia experiencia en la Comisión Europea.

Con este bagaje, Cahn despliega su visión global del comercio internacional y sólo tiene halagos para el papel de las empresas españolas en el mercado británico. Este era visto con cierta distancia por las compañías hasta que Santander rompió el hielo al comprar el banco hipotecario Abbey en 2004. El año siguiente, fue Telefónica la que dio otro paso al hacerse con la operadora O2 y en 2006 el grupo de construcción y servicios Ferrovial, de la familia Del Pino, cerró el largo trámite de la adquisición de BAA, el gestor de los principales aeropuertos británicos, con Heathrow a la cabeza.

Ni Telefónica ni Santander han tenido problemas con sus inversiones

'Las empresas españolas se centran en inversiones a largo plazo y trabajan para crear valor para los accionistas, lo mismo que las británicas en España', declara Cahn, que recibe a Público en la recién estrenada sede de la embajada de Reino Unido en Madrid.

Ni Telefónica ni Santander han tenido problemas con sus inversiones. No ha sido el caso de Ferrovial, que lleva tres años de vía crucis con BAA. Las autoridades de Compencia le abrieron una investigación por presunto monopolio, no ya cuando el grupo que preside Rafael del Pino compró BAA, sino cuando admitió su interés en hacerlo. Ahora, obligarán a Ferrovial a deshacerse de tres aeropuertos de los siete que tiene (el de Gatwick lo acaba de vender), lo que supondrá perder casi un tercio de sus ingresos totales. El Tribunal de Apelaciones aún tendrá que resolver el recurso de Ferrovial a principios de 2010.

No ha sido el único obstáculo. También la Autoridad de Aviación Civil ha puesto cortapisas a la hora de fijar las tasas que podía cobrar BAA, que en los últimos tres años ha hecho abultadas inversiones, como la nueva Terminal 5 de Heathrow. Este aeropuerto ha sido objeto de varias batallas políticas, por ejemplo, a cuenta de la tercera pista que, al final, logrará luz verde.

'No, no practicamos patriotismo económico en absoluto'

Ante estas dificultades, inéditas en un mercado con la imagen de ser el más abierto del mundo, este caso ha despertado dudas sobre un posible patriotismo económico. Cahn lo rechaza de plano. 'No, no practicamos patriotismo económico en absoluto', reitera varias veces. 'En Reino Unido, es difícil decir qué empresa es extranjera o local o qué banco es español o británico'. Asevera con contundencia que 'damos el mismo nivel de apoyo a Ferrovial, Telefónica, Iberdrola, Renfe o a cualquier otro inversor. Todas las empresas son absolutamente iguales para nosotros'.

Además, añade que 'es bastante difícil ser proteccionista en el terreno económico', sobre todo en un país que se ve como 'un centro de conexión global donde pueden crecer compañías de todo el mundo'.

Al margen del caso de Ferrovial, lo cierto es que cada vez más empresas españolas se atreven con el mercado británico. Una de ellas es la pública Renfe, que estudia oportunidades de negocio en los planes de alta velocidad en Reino Unido.

Renfe, estudia oportunidades de negocio en los planes de alta velocidad en Reino Unido

Ya hay unas 300 compañías instaladas allí, entre ellas la empresa de construcción y servicios FCC, que compró en 2006 el primer grupo de gestión de residuos británico WRG, y que explora vías para crecer más allí. Fue una de las 16 compañías españolas que estuvo presente en la reciente cena con el embajador británico Giles Paxman con actuales y potenciales inversores. También asistieron directivos de Abertis, que controla el gestor de aeropuertos TBI, Telefónica, Ferrovial, Almirall,Uralita e Iberdrola, que compró la energética Scottish Power.

Infraestructuras y energía emergen, sin duda, como los principales focos de oportunidad para las empresas españolas, como explica Cahn, que destaca la 'experiencia realmente valiosa' de grupos como Ferrovial, FCC o Iberdrola en estos campos. En energía, el Gobierno británico acaba de aprobar diez instalaciones para abrir nuevas plantas nucleares, en las que Iberdrola tiene posibilidades de negocio. De hecho, acaba de ganar un emplazamiento en Sellafield.

'Espero que haya más fusiones como la de Iberia con British Airways', señala Sir Andrew Cahn, quien se declara muy satisfecho con el preacuerdo firmado entre ambas empresas el pasado 12 de noviembre. Aún tiene que concretarse el acuerdo final, como recuerda, pero destaca la importancia de la carga simbólica que tiene esta futura unión para las relaciones empresariales de ambos países. 'Es un buen símbolo de lo que podemos hacer juntos'.

No sólo en el sector de las aerolíneas es posible colaborar, 'queremos ver más alianzas en telecomunicaciones, infraestructuras o banca; queremos que haya más proyectos industriales conjuntos'. El futuro próximo, pese a la crisis, se presenta positivo. 'Veo posibilidades de crecimiento y muchas oportunidades para las empresas españoles', dice Cahn. 'España está en el top five de nuestras relaciones'.