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Reino Unido trata a todos los ciudadanos como sospechosos

La Policía interroga y registra a los que fotografían lugares turísticos en Londres

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Los turistas están avisados. Hacer fotos de los lugares más conocidos de Londres puede provocar que se acerque un policía a la caza de un terrorista. Un periodista de la BBC pasó por ese trago cuando hizo una foto de la catedral de San Pablo. Lo mismo le ocurrió a un fotógrafo aficionado que cometió la osadía de sacar una imagen de la decoración navideña en el centro.

La Policía tiene mano libre para identificar y registrar a todo aquel que realice una actividad tan inocua como esa, gracias a la Sección 44, el orwelliano nombre de los poderes especiales que las fuerzas de seguridad disfrutan desde los atentados del 7-J.

Lord Carlile, el alto cargo encargado por el Gobierno de revisar la aplicación de las leyes antiterroristas, cree que la Policía está yendo demasiado lejos. 'El hecho de que alguien saque una foto no es de por sí una razón de peso para parar y registrar a esa persona, ni motivo de sospechas', dijo ayer a The Independent.

Lo cierto es que la Sección 44 permite precisamente eso, porque los agentes no necesitan ni sospechas ni mucho menos pruebas para cortar el paso a un peatón en ciertas zonas que podrían sufrir un atentado. Hay más de un centenar de ellas en Londres, entre las que están los lugares más visitados por los turistas, a los que hay que sumar estaciones de tren y de metro.

Los ciudadanos no tienen derecho a saber dónde sería mejor no sacar la cámara

Como era de esperar, el listado es secreto. Los ciudadanos no tienen derecho a saber dónde sería mejor no sacar la cámara. Los guardias privados ya se han ocupado de que sea imposible hacerlo en los centros comerciales.

La falta de criterios objetivos da lugar a situaciones cómicas. Uno de los registrados fue el ex ministro de Interior Kenneth Baker, de 75 años, que no podría pasar por terrorista ni aunque perdiera algunos de sus muchos kilos. Le ocurrió lo mismo a un diplomático de 63 años, que contó a la BBC que la experiencia fue 'siniestra e intimidatoria'.

La nación históricamente más celosa de sus libertades es la más vigilada, incluso desde el punto de vista más íntimo. La Policía británica es adicta a tomar una muestra de saliva a los detenidos para hacerle la prueba del ADN. No es necesario ser culpable. La idea es crear una base de datos nacional en un país en el que no existe el DNI.

Por eso, cerca de cinco millones de ciudadanos están fichados con su ADN por la Policía (un espectacular 8,7% en Inglaterra y Gales, y un 4,7% en Escocia). En porcentaje, no hay país del mundo en que se llegue tan lejos en esta discutible práctica.

Cerca de cinco millones de ciudadanos están fichados con su ADN

La costumbre ha llegado al extremo de convertirse en un incentivo. Según un informe oficial hecho público recientemente, las detenciones se practican de forma casi rutinaria, sólo con la intención de añadir a una persona más a la base de datos.

Fue lo que les sucedió a los miembros del grupo rockero The Thirst, detenidos el domingo porque una cámara de videovigilancia creía haber visto un arma de fuego entre los objetos que descargaban de un coche. No había tal pistola, pero pasaron 15 horas en comisaría. Al día siguiente, la Policía se disculpó y prometió borrar de sus archivos las fichas de ADN.

En el fondo, son unos privilegiados. Se calcula que la Policía guarda el ADN de un millón de inocentes.

Incremento constante
Una media de 700 personas diarias (en total, 256.000) fueron interceptadas por la Policía en aplicación de la Sección 44 en el año judicial 2008-2009. La cifra supuso un aumento superior al 30% respecto al año anterior.

Rectificación
El Ministerio de Interior parece haberse dado cuenta de que su orden de intensificar los registros tras los atentados fallidos de 2007 se les había ido de las manos. En los tres meses siguientes (abril a junio), los registros fueron reducidos en un 37%, hasta quedar en 36.189 personas.