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Rememoran la huella de Vicente Huidobro en Madrid

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Cuando en 1918 el poeta chileno Vicente Huidobro se instaló en Madrid, procedente de París, llegó empapado de las últimas vanguardias. Su casa se convirtió en epicentro de tertulias literarias y sus ideas influyeron en los jóvenes poetas de la época y en el nacimiento del Ultraísmo.

"En París, se había relacionado con toda la vanguardia, con Apollinaire, Jacob, Breton, Picasso, Tristan Tzara, Juan Gris, Miró, Ernst... Él aprendió mucho de eso y lo trajo a Madrid", explicó a Efe el asesor cultural de la Embajada de Chile en España, Sergio Macías.

Al llegar a la ciudad, Huidobro (1893-1948) se instaló en el número 6 de la céntrica Plaza de Oriente, próximo al Teatro Real, donde residió aproximadamente un año y donde desde hoy será recordado con una placa que fue descubierta por la ministra chilena de Cultura, Paulina Urrutia, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.

"En esta casa vivió en 1918 el poeta chileno Vicente Huidobro, fundador del Creacionismo y renovador de la poesía en español", reza el letrero, no muy lejos de otro que recuerda que en el mismo edificio residió, en 1863, otro inquilino ilustre, Giuseppe Verdi, mientras dirigía en el Teatro Real su ópera "La forza del destino".

En Madrid, el poeta chileno, quien ya había creado su propia vanguardia, el "Creacionismo", en la que abogaba por un artista creador y no imitador de la naturaleza, se relacionó con jóvenes poetas como Rafael Cansinos Assens, Gerardo Diego y Guillermo de Torre.

Este último, uno de los impulsores del movimiento ultraísta que nació con un deseo de pasar la página del modernismo, dijo en una ocasión que fue en casa de Huidobro donde oyó "los primeros nombres verdaderos que iban a definir la época amaneciente" y donde vio "los primeros libros y revistas que luego darían tan pródigas y discutidas cosechas".

"La gente que se movía a su alrededor estaba un poco deslumbrada por lo que contaba de París y por su propia teoría del 'Creacionismo', que había expuesto por primera vez en Buenos Aires en 1916", explicó Macías.

1918 fue fecundo para Huidobro, que "llegó a publicar" durante ese año cuatro libros en Madrid: "Poemas Árticos", "Ecuatorial", "Tour Eiffel" y "Hallali", continuó.

Pero Huidobro volvería "muchas veces" a la capital española, que acabó convirtiéndose "en un referente muy importante", tanto para su vida como para su obra, añadió.

En esa ciudad colaboró en revistas como "Cervantes", "Grecia" y "Ultra", dio una importante conferencia en el Ateneo de Madrid, participó en las tertulias del Café de Pombo y del Café Colonial y tuvo contacto con poetas de la generación del 98 y del 27.

"Incluso llegó a coincidir con Pablo Neruda, aunque los dos se odiaban", añadió Macías.

También fue la capital española donde Huidobro publicó en 1931 su "gran herencia", "Altazor o el viaje en paracaídas", "con todo un lenguaje espacial, abstracto, de imágenes mágicas... que produjo un gran impacto en la intelectualidad española del momento", explicó.

Pero su relación con Madrid trascendió lo cultural.

Una vez iniciada la Guerra Civil española (1936-1939), Huidobro "se adhirió a la causa republicana", recordó Macías.

"Tanto es así -destacó- que andaba subido arriba de los tanques con megafonía, llamando a la gente para que se sumara a la defensa de Madrid".