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Las rentas altas serán las más beneficiadas por la bajada electoral de impuestos del PP

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Las rentas altas y las empresas serán las grandes beneficiadas por la reforma fiscal que previsiblemente dará luz verde el Consejo de Ministros este viernes. El propósito del Gobierno es que el proyecto de ley, tras un plazo de audiencia pública, llegue al Parlamento en julio para que pueda entrar en vigor en 2015, un año electoral, con comicios municipales y autonómicos en primavera y generales en otoño.

La reforma del IRPF y del Impuesto sobre Sociedades restará unos 7.600 millones a la recaudación fiscal entre 2015 y 2016, según las estimaciones incluidas por el Ejecutivo en la revisión del Programa de Estabilidad remitido a Bruselas en mayo.

Los responsables económicos del Gobierno aseguran que la rebaja fiscal (que, básicamente, supondrá dar marcha atrás a las subidas de impuestos acometidas desde 2011) beneficiará a los tramos medios y bajos del Impuesto sobre la Renta. Los expertos apuntan, sin embargo, que las rentas altas será las mejor tratadas, con un ahorro fiscal que casi multiplicaría por diez al que puedan tener, por ejemplo, los mileuristas. El tipo máximo del IRPF se situará claramente por debajo del 50%, del 52% en que está ahora, y el más bajo se recortará unos puntos desde el 24,75% actual. Eso supone, para unos ingresos de 100.000 euros anuales, una rebaja fiscal de unos mil euros anuales, mientras que para unas rentas de unos 20.000 euros el ahorro de impuestos es de unos ciento cincuenta euros.

Hacienda ha adelantado que la tarifa del IRPF pasará de los siete tramos actuales a cinco tramos. Se tocarán también todos los tipos del impuesto, para retirar el llamado gravamen complementario que empezó a aplicarse en el ejercicio 2012, dentro de las medidas para reducir el déficit público.

Está previsto también, según anunció Mariano Rajoy en el debate sobre el estado de la nación, que los trabajadores que ganan menos de 12.000 euros al año estén exentos de retenciones, en tanto que se mejorarán las deducciones aplicables por circunstancias personales como el cuidado de hijos, ascendientes y personas con discapacidad que convivan con el contribuyente.

Además se limitará el sistema de módulos de IRPF para autónomos, según ha confirmado esta semana el Ministerio de Hacienda a las principales asociaciones que representan a este colectivo. Por tanto, seguirá existiendo este sistema de estimación objetiva que los expertos fiscales consideran un nicho de fraude, pero sólo para las actividades con relación directa con el consumidor final, como el pequeño comercio, los bares y restaurantes, las peluquerías y los taxis,  además de la agricultura y pesca

También se rebajarán las retenciones profesionales para los autónomos (ahora en el 21%) y se establecerá una retención aún inferior para los que perciban menos ingresos.

Lo que no se eliminará, a pesar de ser una recomendación del grupo de expertos, es la deducción por compra de vivienda para quienes adquirieron su casa antes del 1 de enero de 2013 ni se imputará la vivienda habitual en el IRPF, también una propuesta de la Comisión Lagares.

El nuevo IRPF mantendrá la dualidad actual de rentas del trabajo y rentas del ahorro y reducirá la fiscalidad de las rentas del capital, lo que también favorece a los contribuyentes con mayores ingresos. Actualmente, están gravadas en tres tramos: al 21% las ganancias de hasta 6.000 euros, al 24% entre 6.000 y 24.000 euros y al 27% a partir de este importe. La idea del Gobierno es establecer un tipo único con independencia de la plusvalía generada, que podría ser el mismo que el tipo mínimo que se fije en el IRPF y que se situará por debajo del 24%, y en cualquier caso, quiere favorecer fiscalmente el ahorro a largo plazo frente a las ganancias más especulativas.

La anunciada rebaja del impuesto de sociedades se abordará previsiblemente en dos fases para dejar un tipo único del 25%, que igualará el gravamen que pagan tanto las grandes empresas como las pymes, ya que ahora las de mayor tamaño tributan el 30% por sus beneficios

Al mismo tiempo, se eliminarán gran parte de las actuales deducciones de este impuesto, pero se mantendrán algunas de las más importantes: la deducción por reinversión de beneficios, por I+D+i y por gastos financieros, que eso sí, podría recortarse aún más de lo que ya se ha hecho en los últimos años. La idea es acercar el tipo nominal al efectivo.

No se esperan cambios en el IVA, el segundo tributo que más recauda en España, ya que el Gobierno no es partidario de volver a subir los tipos, tras el incremento de septiembre de 2012, ni de limitar la lista de bienes y servicios acogidos a tipos reducidos, más allá de la obligación que tiene de cumplir la sentencia del Tribunal Europeo respecto a los productos sanitarios (deberán subir del 10% al 21%).

Tras las reuniones de esta semana de Hacienda con los agentes sociales parece que tampoco está prevista una subida de los impuestos especiales que gravan el alcohol, el tabaco o los hidrocarburos, que ya han subido durante la legislatura.

Sí puede incluir, en cambio, nuevos impuestos medioambientales, el incremento del Impuesto sobre Bienes Inmuebles, tal y como pedía la Comisión Lagares, o el establecimiento de un tipo único en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones para evitar la competencia fiscal que hay actualmente entre comunidades autónomas, algunas de las cuales han establecido una exención del 99% en el caso de las donaciones entre padres e hijos y cónyuges.


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