Publicado: 02.12.2014 17:12 |Actualizado: 02.12.2014 17:12

Repsol busca socios para una planta de gas en Canadá

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La petrolera española Repsol quiere aprovechar sus instalaciones en Canadá y la creciente demanda de gas barato y seguro en Europa para construir una planta de exportación con una capacidad de 5 millones de toneladas métricas al año, dijeron dos fuentes que participan en el estudio. La idea es ampliar la instalación actual, situada en el puerto norteamericano más cercano a Europa, con un tren de licuefacción para transportar el gas no convencional desde Estados Unidos.

Pero el proyecto, cuya inversión prevista rondaría los 4.000 millones de dólares, estaría condicionado a que la española encuentre socios dispuestos a asumir gran parte del coste de la instalación. "La idea es aprovechar la planta de Canaport para exportar gas a Europa en un momento en el que se buscan fuentes de suministro más seguras y competitivas", dijo el martes una de las fuentes, que añadió que la ambición de Repsol es ser un accionista minoritario en el proceso. "Solo se hará si se encuentran interesados en asumir la mayor parte de la inversión, se ha iniciado la búsqueda de potenciales socios industriales o financieros". Una segunda fuente dijo que el papel principal de Repsol en el proyecto sería el de promotor del mismo, dejando en manos de terceros su financiación.

Consultada al respecto, la petrolera española reconoció haber iniciado los trámites "para estudiar la viabilidad del proyecto como parte de las alternativas que Repsol analiza para poner en valor la infraestructura que existe en Canaport".

Aunque el nuevo proyecto se encuentra en una fase embrionaria, una de la fuente dijo que la planta de exportación podría interesar a grandes utilities del sector energético europeo que buscan reducir la dependencia del gas ruso, que supone la tercera parte del total consumido en el Viejo Continente. De acuerdo con la primera fuente, la Canadian Environmental Assesment Agency (CEAA) registrará próximamente la licencia del proyecto, que pretende aprovechar la infraestructura actual de Canaport, en cuyo puerto de aguas profundas pueden atracar los buques de GNL de mayor capacidad del mercado (entre de 210.000 y 260.000 metros cúbicos).

Repsol opera la planta de Canaport, en la costa este canadiense, con un 75% y tiene como socio a Irving Oil con una participación del 25%. Actualmente la planta se limita a regasificar gas que recibe principalmente a través de buques y lo vende en el mercado norteamericano. El estallido del negocio del shale en Estados Unidos en los últimos años y el consiguiente abaratamiento de la materia prima restó competitividad a la planta.

Si la puesta en marcha de la planta de regasificación de Canaport en 2009 pilló a Repsol con el paso cambiado por la "revolución del shale" en Norteamérica, el grupo buscaría ahora compensar la situación exportando el mismo gas no convencional que devaluó unos activos donde la compañía ha provisionado un total de 1.400 millones de euros. El gas natural licuado (GNL), antes una de las patas del negocio de la compañía, dejó de ser estratégico tras vender la práctica totalidad de los activos en 2013 a Royal Dutch Sell en un momento en que la española veía amenazado su rating de deuda, aunque la planta de regasificación de Canaport y una serie de gasoductos canadienses quedaron fuera de aquel acuerdo.

Aunque se diseñó en su momento para producir hasta 10 bcm de gas al año, la planta de regasificación de Canaport (situada en el estado canadiense de New Brunswich) apenas si opera a una décima parte de su capacidad. En 2013, la producción de la planta cayó un 40% respecto al año anterior, en medio de una fuerte caída de las importaciones de Estados Unidos por la creciente producción de hidrocarburos propios, hasta el punto de que el país podría ser energéticamente autosuficiente en 2020, según algunos estudios.

En la actualidad, Estados Unidos y Europa negocian un tratado de libre comercio de amplio alcance (TTIP) que según ha señalado el propio presidente estadounidense Barack Obama relajaría las licencias de exportación de gas natural extraído en Estados Unidos. Por su parte, en Canadá estados como British Columbia en la costa oeste ha recortado los impuestos a las exportaciones de GNL para alentar a petroleras como Petronas, Shell y Chevron a construir nuevas instalaciones desde las que exportar gas canadiense a Asia.