Publicado: 26.11.2013 17:17 |Actualizado: 26.11.2013 17:17

Repsol e YPF, un acuerdo que gusta a casi todos

Quizá el único que se siente incómodo con el pacto es Antonio Brufau, quien hasta ahora nunca se preocupó por evitar el conflicto con el Gobierno argentino

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A falta de que el consejo de administración de Repsol dé luz verde al acuerdo —algo que todos los analistas dan por hecho— para que Argentina pague una compensación a la petrolera española por la nacionalización —expropiación para otros— de YPF en abril de 2012, todo el mundo se muestra satisfecho con el pacto.

¿Todos? Quizá al único que no le guste sea a Antonio Brufau, presidente de Repsol. Desde el primer día de la nacionalización de YPF, Brufau se preocupó de trasladar el  mensaje de que todo había sido un atropello injusto y arbitrario que Argentina terminaría pagando en su justa medida. Brufau nunca se preocupó de evitar el choque con el Gobierno argentino. Y como de momento no ha hecho declaraciones, nadie sabe qué es lo que opina. Hasta este miércoles, que es cuando se celebra el consejo de Repsol, no se despejará la incógnita de lo que pasa por su mente.

Pero el pacto gusta. Y mucho. Al Gobierno español, desde luego. Quizá la frase que mejor resume la posición del Ejecutivo es la que pronunció el ministro de Economía, Luis De Guindos: "Es bueno eliminar incertidumbres". De hecho, el ministro de Industria, José Manuel Soria, participó directamente en la negociación del acuerdo con las autoridades argentina porque tenía interés en cerrar cuanto antes un frente que amenazaba con desbordarse por las diferencias con Petróleos Mexicanos, uno de los accionistas de referencia de Repsol que amenazaba con salirse de la empresa española.

En el Ejecutivo de Rajoy existía mucha preocupación de que ante uan eventual salida de Pemex, Repsol pudiese correr la misma suerte que Endesa y acabar en manos de un inversor extranjero,  en un momento en el que España está en el punto de mira de inversores internacionales. Además, existía el riesgo de que la situación desbordara el ámbito empresarial y afectara a las relaciones internacionales de España —Pemex es una empresa pública, al igual que YPF—. España se avino a un acuerdo con los gobiernos argentino y mexicano sobre YPF que contribuirá a dar estabilizar al accionariado de la empresa, indicaron a Europa Press en fuentes cercanas al preacuerdo suscrito ayer en Buenos Aires.

También está muy satisfecho el Gobierno argentino. El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner considera que el acuerdo preliminar alcanzado por la nacionalización de YPF a Repsol abrirá las puertas a las inversiones extranjeras que necesita Argentina para desarrollar sus enormes recursos de hidrocarburos no convencionales. Quitar YPF a Repsol no gustó mucho a los inversores internacionales y puso en duda la perspectiva de desarrollo del yacimiento de Vaca Muerta, una formación patagónica que podría contener una de las mayores reservas de crudo y gas natural no convencional del planeta.

Las demandas que interpuso Repsol en tribunales extranjeros por la nacionalización habían bloqueado las posibilidades de YPF de financarse en el exterior y cerrar acuerdos con petroleras internacionales para atraer inversiones a Vaca Muerta. "Para nosotros [el acuerdo] constituye un sendero que nos va a permitir seguir generando mecanismos de inversión para exploración y explotación hidrocarburífera, algo que en Argentina tiene un programa ambicioso para los próximos dos años", declaró este martes a la prensa el nuevo jefe de Gabinete de Ministros, Jorge Capitanich. El desarrollo de Vaca Muerta demandaría unos 250.000 millones de dólares.

Alfonso Alonso: "Espero que pueda ir poniendo fin a un litigio que era muy perjudicial para todos"

Las reacciones políticas en España también han sido en favor del acuerdo, aunque las motivaciones de unos y de otros sean distintas. Por ejemplo, el portavoz de la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA) en el Congreso, José Luis Centella, reivindicó este martes que el acuerdo sobre la compensación por la expropiación de YPF debe marcar "el camino" en las negociaciones con Latinoamérica, que han de ser "de tú a tú" y no con "prepotencia". 

"Los que hablaban de incautación en Argentina hoy tendrán que saludar el acuerdo", añadió su compañero José Luis Centella, en referencia a las críticas que la expropiación de YPF despertó entre algunos dirigentes conservadores, como la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre, quien dijo que no se trataba de una expropiación sino de "una incautación" y acusó a Kirchner de ser "de esas clase de gobernantes populistas". Centella, secretario general del PCE, también subrayó que el "camino" con Latinoamérica debe ser "acordar, reconocer el derecho de cada país al disfrute de sus recursos naturales y negociar de tú a tú y nunca desde la prepotencia que algunos entendían para con Latinoamérica".

El portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, celebró también el acuerdo pero por razones completamente distintas. Al ser preguntado por esta noticia, Alfonso Alonso la ha celebrado "porque siempre es bueno que haya un acuerdo". "Espero que pueda ir poniendo fin a un litigio que era muy perjudicial para todos", afirmó el portavoz de los conservadores