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Los republicanos critican la reanudación de las negociaciones con Cuba sobre migración

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La reanudación del diálogo sobre migración entre Estados Unidos y Cuba fue recibida hoy con críticas por los congresistas republicanos de origen cubano.

El congresista Lincoln Díaz-Balart criticó la reunión celebrada hoy en Nueva York por representantes de ambos países con el fin de lograr un flujo migratorio entre ambos países seguro, legal y ordenado.

Este acercamiento, el primero de su tipo desde 2003, es "otra muestra del enfoque equivocado de la Administración Obama con respecto a los regímenes enemigos de Estados Unidos", dijo.

"Mientras más agrede a su pueblo o trabaja en contra de la libertad una dictadura, más parece desear acercársele la Administración Obama", dijo en un comunicado el cubano Díaz-Balart.

En el mismo sentido se pronunció la legisladora por Florida Ileana Ros-Lehtinen, quien consideró "desafortunada" la reanudación del diálogo al que en 2004 puso fin el entonces presidente, George W. Bush.

Según dijo, "el régimen cubano ha sido recompensado con aperturas de parte del Gobierno de Estados Unidos pese a las atrocidades que comete contra su pueblo, y sus políticas de erosión hacia los intereses y prioridades estadounidenses".

Ros-Lehtinen se refería a la decisión del presidente de EE.UU., Barack Obama, el pasado abril, de levantar las restricciones a los viajes de familiares y envíos de remesas a Cuba.

"La tiranía cubana ha rechazado una y otra vez los acuerdos de migración", enfatizó la congresista. "Sólo durante este año ha negado a cientos de cubanos el permiso para abandonar la isla hacia Estados Unidos", dijo.

Más pragmático fue el senador republicano por Florida Mel Martínez, quien pidió a los representantes estadounidenses que busquen "compromisos firmes" de la delegación cubana en los temas de inmigración.

"Las charlas se suspendieron por la incapacidad del régimen cubano de cumplir sus compromisos", dijo Martínez en un comunicado.

El senador instó al Gobierno de Obama a "exigir a Cuba que asuma sus obligaciones", en especial "la autorización para que los funcionarios estadounidenses supervisen la situación de los cubanos repatriados".

Según Martínez, Cuba debe permitir esta supervisión de EE.UU. "para asegurar que los repatriados queden libres del acoso gubernamental".

Además, el Gobierno de Raúl Castro debería comprometerse a "repatriar de propia voluntad a los inmigrantes que cometan un crimen", dijo.