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Los republicanos intentan ilusionar pese a la sombra del huracán "Gustav"

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La Convención Republicana, que nombrará a John McCain como candidato del partido a la Casa Blanca, comienza este lunes en St Paul con el objetivo de ilusionar a sus seguidores pese a los cambios forzados por el huracán "Gustav".

El propio McCain, que ha cambiado su programa para estar hoy en Misisipi, uno de los estados amenazados por el huracán, ha afirmado que actuarán "como estadounidenses primero y republicanos después" y ha pedido a los organizadores de la convención "cambios" para responder a la situación en el Golfo de México.

La alteración más significativa hasta el momento es la ausencia del presidente George W. Bush y del vicepresidente Dick Cheney, que no viajarán a St Paul ante la gravedad de la situación en el Golfo de México.

En su lugar, Bush tiene previsto desplazarse a Texas, donde supervisará la coordinación de las tareas de emergencia. Desde ese estado se dirigirá a los delegados en la convención vía satélite.

Una de las cosas que los republicanos quieren evitar a toda costa es la asociación con el desastre que supuso el huracán "Katrina", que hace casi exactamente tres años devastó Nueva Orleans y la misma zona que ahora amenaza "Gustav".

La amenaza de "Gustav" y la posibilidad de que se les acuse de estar celebrando mientras parte del país sufre ha supuesto un golpe para la convención, a la que los delegados llegaban con la moral alta debido a la recuperación de McCain en las encuestas antes de la Convención Demócrata.

También habían recibido un golpe de optimismo después de que McCain anunció el viernes que su candidata a la vicepresidenta será la gobernadora de Alaska, Sarah Palin.

Palin, que hablará ante la convención el miércoles, según el calendario inicial, busca capturar los votos de aquellas mujeres que en las primarias se inclinaron a favor de la demócrata Hillary Clinton y ahora se encuentran decepcionadas de que su favorita no haya logrado un puesto en el equipo de ese partido.

Los republicanos esperan que el equipo McCain-Palin pueda atraer a los independientes. El senador, con reputación de no inclinarse ante su propio partido, ya es popular entre esos votantes y espera que su selección de una gobernadora prácticamente desconocida sirva para incidir en su mensaje de reforma e independencia.

Palin, además, ofrece a sus 44 años la juventud de la que McCain carece, ya que con 72 años, de ganar en noviembre, sería el presidente más anciano a la hora de jurar su cargo por primera vez en EE.UU.

Dado el mensaje de reforma e independencia en el que McCain ha basado su campaña, la ausencia de Bush y Cheney no es una mala noticia del todo para el candidato.

La popularidad de Bush se encuentra bajo mínimos y los demócratas han basado buena parte de su campaña en asociar a McCain con las políticas del presidente, en particular en lo que respecta a la guerra en Irak y la marcha de la economía.

Otra personalidad que se ha "caído" de la lista de oradores el lunes es el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, por una disputa en su estado sobre presupuestos.

El martes la jornada estará dedicada a la "reforma" y tendrá entre sus oradores a los ex candidatos republicanos en las primarias Rudy Giuliani y Mike Huckabee.

Un día más tarde, bajo el lema "prosperidad", les corresponderá el turno a la esposa de McCain, Cindy, y la propia Palin.

Ese mismo día está previsto un discurso del gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, que, sin embargo, ha dicho que probablemente no asistirá a la Convención debido a la amenaza de "Gustav".

El jueves la palabra clave será "paz" y girará en torno al candidato presidencial, que pronunciará su discurso para aceptar la nominación.

A diferencia del discurso de Obama el jueves, en un estadio con un aforo de 84.000 personas, McCain hablará en la sede de la convención, el XCel Energy Center.