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Los republicanos tratan de minar los sindicatos

Algunos gobernadores aprovechan para recortar derechos

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En algunos casos, los gobernadores conservadores han aprovechado la coyuntura económica para socavar el papel de los sindicatos. Fue el caso de Wisconsin a principios de año. De Ohio e Indiana más tarde y recientemente de Nueva Jersey. Más allá de las rivalidades de partido, se enfrentan dos visiones radicalmente distintas sobre el papel de los gobiernos, federal y estatales, en la vida de económica y social de sus ciudadanos.

A finales de junio, Nueva Jersey, un estado tradicionalmente progresista, aprobó el mayor recorte en pensiones y planes de salud de sus 750.000 empleados públicos y sus jubilados, una medida que generó, como en Wisconsin a principios de año, contundentes manifestaciones.

Nueva Jersey aprobó la mayor rebaja en pensiones y planes de salud

El plan, impulsado por el gobernador conservador, Chris Christie, una estrella del partido republicano, debería paliar el déficit colosal del Estado, cuyo fondo de pensiones, con un agujero de 54.000 millones de dólares (unos 37.750 millones de euros), es uno de los menos provistos del país. Se estima que Nueva Jersey podría ahorrar 130.000 millones de dólares en las próximas tres décadas. Christie asegura ser un ejemplo para todo EEUU. 'Todo el mundo debe tomar riesgos', declaró el gobernador al firmar el presupuesto, 'para defender a los habitantes del estado nos hemos atrevido a tocar este pilar (por los sindicatos) para reformar un sistema insostenible'.

En febrero en Wisconsin, el recién elegido gobernador del estado, Scott Walker, arremetió contra los sindicatos de funcionarios y consiguió aprobar una ley que recorta los salarios de los empleados públicos, les hace pagar un 12% de su seguro médico y la mitad de su plan de pensiones, y elimina su derecho a acometer cualquier negociación colectiva que no sea salarial.

La iniciativa republicana provocó fuertes protestas. Decenas de miles de manifestantes ocuparon el capitolio durante semanas y los senadores demócratas huyeron del estado para evitar participar en una votación adversa, convirtiendo Wisconsin en el foro del debate nacional sobre los derechos sindicales. No hubo forma, la ley, tras el visto bueno de la Corte Suprema estatal, entró en vigor el 29 de junio.