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El rescate de AIG no reduce la desconfianza de los inversores en la economía

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Wall Street sufrió hoy, contra todo pronóstico, su segunda caída superior al 4% en lo que va de la semana pues se creía que el rescate de la aseguradora AIG por la Reserva Federal de Estados Unidos templaría al mercado.

El principal indicador de la Bolsa de Nueva York, el Dow Jones de Industriales, bajó hoy, en la tercera sesión de la semana, 449,36 puntos, el 4,06 por ciento.

El lunes, ese indicador registró su mayor caída por puntos (-504,48) y porcentual (-4,42%) desde que se reanudó la actividad bursátil tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Después de la tregua del martes, las bolsas cayeron hoy con fuerza en todo el mundo, debido a la desconfianza de los inversores en la salud de la economía y, en especial, de las empresas de servicios financieros, que se encuentran en el ojo del huracán de la crisis crediticia que desde hace trece meses azota a los mercados.

Esa desconfianza hizo que los fondos se desviaran hoy hacia inversiones consideradas más seguras, como la deuda del estado (que de nuevo subió con fuerza en Nueva York), el oro e incluso el petróleo.

El oro se encareció en Nueva York 70 dólares (un 9%) y registró su mayor subida cuantitativa desde 1980, así como la más alta porcentualmente desde septiembre de 1999.

La plata se apreció un 11% y logró su mayor avance desde 1979.

El petróleo de Texas subió 6,01 dólares (6,6%) y cerró a 97,16 dólares por barril, avivado también por la notable bajada de las reservas de crudo en EE.UU., y en Londres el Brent avanzó más de cinco dólares.

Como era lógico, el dólar bajó ante otras monedas como el euro, el yen o el franco suizo, a consecuencia de un menor deseo comprador de activos de riesgo a la vista de las fuertes caídas en Wall Street, que se vieron también alimentadas por más datos que reflejan el constante deterioro del mercado inmobiliario estadounidense.

El Departamento de Comercio informó hoy de que en agosto se inició la construcción de menos viviendas que en julio y se concedieron menos permisos de edificación.

El comienzo de casas unifamiliares se redujo un 6,2% y quedó en el ritmo anual más bajo en 17 años, al tiempo que la solicitud de permisos cayó al menor nivel en 26 años.

Al contrario de lo que se pensaba, el rescate de AIG, una de las mayores aseguradoras del mundo, a última hora del martes por parte de la Reserva Federal (que le concederá un préstamo a dos años de 85.000 millones de dólares) más que tranquilizar, inquietó aún más a los inversores.

Éstos ya vieron el lunes cómo, en un día, dos de los cuatro mayores bancos de inversión de Wall Street desaparecían del panorama internacional como las legendarias firmas independientes que han sido durante décadas.

Por ello no es de extrañar que Morgan Stanley y Goldman Sachs, las otras dos que aún conservan su independencia, bajaran hoy en bolsa un 24,22% y un 13,92%.

Inversores y analistas dudan que ambas puedan sobrevivir sin asociarse a algún gran banco comercial, cuyos depósitos son más estables, tal y como se vio obligado a hacer Merrill Lynch para evitar un final como el de Lehman Brothers, que el lunes solicitó la protección por bancarrota.

De hecho, The New York Times aseguraba hoy que Morgan Stanley estudia fusionarse con Wachovia, a propuesta de ese último.

Los rumores se multiplican también sobre el futuro de otras entidades de servicios financieros, como Washington Mutual, el mayor banco de ahorros de EEUU, que, según varios diarios estadounidenses, busca ya un comprador.

Para tratar de contener las turbulencias de los mercados, la Comisión del Mercado de Valores estadounidense (SEC) aprobó hoy varias medidas que incluyen un mayor control sobre las ventas al descubierto (la comercialización de valores antes de poseerlos).