Publicado: 17.05.2014 00:00 |Actualizado: 17.05.2014 00:00

Los rescates de la eurozona han costado 463.000 millones de euros

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Irlanda, España y Portugal han dejado atrás unos duros rescates a su economía o a la banca que, junto al de Chipre y al gran interrogante que aún representa Grecia, han generado una factura de unos 463.000 millones de euros, casi la mitad del PIB español. La intervención de los hombres de negro de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en esos cuatro países sale por ahora diez veces más cara que los Juegos Olímpicos más caros de la historia: los de Sochi, en los que Rusia se gastó casi 40.000 millones de euros.

Irlanda, salió en diciembre pasado y tras tres años de un programa de rescate con una factura de 85.000 millones de euros. España abandonó en enero pasado la asistencia a su sector financiero en dificultades tras recibir 41.300 millones de los hasta 100.000 millones de euros que tenía a su disposición por parte de la eurozona. Portugal recuperó este sábado su soberanía económica tras una asistencia internacional de 78.000 millones de euros. Chipre por su parte, se ha beneficiado hasta ahora de 4.750 millones de euros del rescate de hasta 10.000 millones previsto hasta marzo de 2016.

El rescate a Grecia supone el grueso de la factura y aún está en el aire cómo acabará el programa, que expira, en el caso de la línea a cargo de la eurozona a finales de año, y en el del FMI, en el primer trimestre de 2016. El primer paquete de asistencia multimillonaria para ese país ascendió a casi 110.000 millones de euros, del que quedaban 34.400 millones cuando se fusionó con el segundo rescate de 130.000 millones, sumando 164.400 millones que cubre hasta finales de este año. El FMI desembolsará además 8.200 millones de euros después del fin del segundo rescate por parte de la eurozona, con lo que el desembolso total del rescate hasta ese momento ascenderá a 172.600 millones de euros solo para Grecia.

Esta cifra no tiene en cuenta otras medidas como la quita del 53,5% que asumió el sector privado sobre la deuda helena mediante un canje de bonos, ni tampoco un hipotético tercer rescate u otro alivio de la deuda mediante nuevas prolongaciones de los plazos de vencimiento y reducciones de los tipos de interés.

En total, el monto acumulado de los cuatro rescates completos y el de la banca española con problemas se acerca a la capacidad de intervención del fondo de rescate permanente de la eurozona: 500.000 millones de euros.

Tras el rescate a la banca española en dificultades y el importe desembolsado hasta ahora para Chipre, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) dispone actualmente de 450.000 millones de euros.

Los 41.300 millones de euros que ha necesitado España durante 18 meses que duró el programa para sanear el sistema financiero por sí solo supone el 4% del PIB español, pero la cifra adquiere otro peso cuando se tiene en cuenta que equivale aproximadamente al monto que el Estado ha aportado a los rescates de sus socios.

Estas cuentas se limitan a los préstamos y no tienen en cuenta gastos indirectos, como los costes de organización de las múltiples cumbres extraordinarias de líderes europeos que se celebraron en apenas dos años, en torno a medio millón de euros por cita a cargo de los presupuestos comunitarios, o los desplazamientos de los equipos de la troika a los países supervisados.

Sin embargo, en Bruselas reina la convicción de que el coste de los rescates era un mal menor en comparación con las consecuencias que habría tenido no actuar o permitir la salida de Grecia del euro.

O, en palabras del expresidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, uno de los máximos responsables europeos durante los episodios más negros de la crisis griega: "Si no hubiéramos tomado decisiones valientes, habríamos pasado no por la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, sino por la peor depresión desde la Primera Guerra Mundial".