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Respirar los gases del escape de autos, ¿podría producir un ACV?

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Por Genevra Pittman

Un estudio en Dinamarca revelóque la contaminación del aire por los gases del escape de losautomóviles podría provocar accidentes cerebrovasculares (ACV),aunque se necesitan más estudios para confirmarlo.

Los autores observaron que la exposición de corto plazo aciertas sustancias contaminantes influía en las hospitalizacionespor ACV isquémicos leves en Copenhague. Este es el tipo más comúnde ACV y ocurre cuando un coágulo sanguíneo obstruye el flujo alcerebro.

Los resultados, publicados en European Heart Journal,coinciden con los de un estudio que probó la relación entre laexposición de largo plazo a la contaminación por el escape de losvehículos y la tasa de mortalidad por ACV en el Reino Unido.

"La observación clave es que la contaminación causada por losautomóviles sería la fuente primaria de la exposición", dijoJiu-Chiuan Chen, de la Escuela de Medicina Keck, de la Universityof Southern California, en Los Angeles.

El ACV es la segunda causa de muerte en el mundo, con 4,4millones de decesos anuales. En Estados Unidos, 700.000 personassufren un ACV cada año, lo que le cuesta al país unos 43.000millones de dólares.

El equipo de la doctora Zorana Andersen, de la Sociedad delCáncer de Dinamarca, utilizó un monitor de contaminaciónambiental para medir el nivel de partículas pequeñas que losautomóviles liberaron al aire durante cuatro años.

Luego, comparó las mediciones de ciertos días con la cantidadde internaciones por distintos tipos de ACV en nueve hospitalesdentro de los 15 kilómetros alrededor del monitor.

Durante el estudio, unas 7.500 personas fueron internadas.

El contacto con esas partículas en el corto plazo estuvoasociado con las internaciones por ACV isquémicos leves queocurrieron días después de esa exposición.

Entre los pacientes con un ACV isquémico leve y sinalteraciones cardiovasculares previas, los investigadoresestimaron un 21 por ciento más de hospitalizaciones tras laexposición.

El equipo proyectó que 147 nuevos casos de esos ACV por añopodrían atribuirse a las partículas pequeñas que liberan losautomóviles.

Tanto las exposiciones cortas como prolongadas podríaninfluir en el riesgo de sufrir un ACV, indicó Chen. El contactoen el largo plazo aumenta la acumulación de depósitos grasos enlas arterias.

Se desconoce la causa exacta que elevaría el riesgo de ACV enestos casos, y los datos no prueban que la contaminación del airecause la enfermedad, indicó Andersen.

"Esto amplía el conocimiento sobre los efectos de laexposición a la contaminación ambiental" en la saludcardiovascular, dijo Chen, que no participó en el estudio. "Es unproblema de salud pública", agregó.

Para Andersen, ese problema no se limita a los adultosmayores u otros grupos de riesgo de ACV, pero la contaminaciónambiental podría disparar la enfermedad en las personas sanas.

Sin embargo, existen medidas para cuidar la salud. "Laexposición a la contaminación del aire se puede reducir, hastacierto límite, a través de elecciones personales", como usarcalles con poco tráfico o evitar barrios con gran densidadvehicular.

FUENTE: European Heart Journal, online 10 de junio del 2010.