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"El retablo de Maese Pedro" de Falla lleva las marionetas al Teatro Real

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Compuesta por Manuel de Falla y basada en un extracto de "El Quijote" de Cervantes, la ópera para marionetas "El retablo de Maese Pedro" se estrena hoy -bajo la dirección musical de Josep Vicent y con escenografía de Enrique Lanz-, en el Teatro Real de Madrid dentro del proyecto pedagógico del coliseo.

No es casualidad que sea Lanz quien se haga cargo de este montaje estrenado por primera vez en 1923. Y es que el director de escena de "El retablo de Maese Pedro" es nieto del artista plástico Hermenegildo Lanz, amigo íntimo de Falla y con el que el compositor contó para dar forma a los títeres de la obra original, escrita por encargo expreso de la princesa Edmond de Polignac.

"Para mí esta ópera es como un monumento, una escultura gigante animada con la que he intentado hacer un discurso sobre la percepción de la realidad", ha explicado Lanz sobre esta obra que estará en el Real únicamente mañana y el domingo, y que también acogerá el Auditorio de la Universidad Carlos III de Madrid los próximos días 23, 24 y 26 de enero.

El espectáculo, dirigido a todos los públicos y al que acompaña la música de la Orquesta-Escuela de la Sinfónica de Madrid, ofrece una doble narración que conforma una única historia. Por un lado, Don Quijote asiste a una representación de marionetas de Maese Pedro, un titiritero ambulante y antiguo delincuente.

En este segundo escenario de Maese Pedro se narran las peripecias de Don Gayferos y la hermosa Melisendra, que Don Quijote tomará por reales, saliendo en defensa de Melisendra, cuyo rostro es una réplica del original creado por Hermenegildo y a quien Lanz ha querido homenajear.

Este teatro dentro del teatro cuenta, en el montaje de Lanz y Vicent, con diez manipuladores que se hacen cargo de las marionetas, unas creaciones que llegan a alcanzar los siete metros y medio de altura y que han sido inspiradas en diferentes estilos artísticos, desde la iconografía románica hasta los títeres africanos.

También ecléctica es la partitura que Falla compuso para "El retablo de Maese Pedro", en la que combinó notas antiguas, folclóricas, litúrgicas y de vanguardia.