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Retorno al país al que el abuelo no pudo volver

Un millar de nietos de los que huyeron de Franco han solicitado ser españoles

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El éxodo alcanzó el medio millón de personas. El primer destino fue Francia y de ahí, el que pudo cruzó el Atlántico en busca de una nueva vida en México, Cuba o Argentina. Siempre con la intención de volver. Franco les cerró la puerta a cal y canto hasta tal punto que les retiró la nacionalidad. La Ley de la Memoria Histórica ha permitido siete décadas después que más de 1.085 nietos de los exiliados puedan devolver a su apellido la nacionalidad española que nunca debieron perder.

Andrea Álvarez, mexicana de 36 años, se lamenta de no haberle preguntado más cosas a su abuelo, Alberto Sánchez Mascuñán, en aquel viaje que hicieron a España en 1996. El veterano militante comunista volvía junto a su nieta al país que le tuvo preso durante 16 años en la cárcel de Burgos para morir.

En 1944, después de haber rehecho su vida en México, casado y con una hija, Sánchez se enroló en una misión del PCE para trabajar en la clandestinidad. En plena Guerra Mundial se las arregló para viajar en barco desde Buenos Aires (Argentina) y llegar a Valencia. La policía franquista no tardó en sorprenderle con un panfleto del partido. El juicio le llegó a condenar a muerte en 1947.

Tres años antes de que consiguiera su libertad y huyera de nuevo a través del Atlántico, su hija Adela viajó desde Ciudad de México a conocerle. Cuando Alberto Sánchez volvió a España desde el exilio ella acababa de nacer. Adela descubrió con 15 años que su padre era un luchador por la libertad. 'No sabía nada, ni siquiera que estaba preso. Le dijeron que su padre vivía en España y ya está', explica Andrea la nieta de Alberto, en su casa de Madrid.

Conmovida por la historia de su familia y particularmente por el encuentro entre su madre y su abuelo en 1960, Andrea ha decidido hacer un documental. El guión, titulado Encuentro en Burgos, ya ha ganado varios premios internacionales. Gracias a uno de esos galardones, Andrea llegó el pasado año a Madrid para perfeccionar sus estudios de cine. A pesar de ser la nieta un hombre que pasó 16 años en el penal de Burgos por su militancia en el Partido Comunista de España, no tiene la nacionalidad española. Está en Madrid con visado de estudiante.

El decreto del pasado diciembre del Ministerio de Justicia que desarrollaba la Ley de la Memoria Histórica le permite ahora solicitar la nacionalidad española. Sin embargo, Andrea esperará a solicitarlo desde México. Según ha consultado a otros nietos del exilio 'están mejor organizados en los consulados que en España'.

Andrea se empezó a interesar por la historia de su abuelo al encontrar unas cintas de voz en un cajón perdido de su casa. Sus dos huidas de España, el tiempo pasado en prisión o su actividad en la guerra estaba contada de su propia voz en entrevistas que la propia familia improvisó en celebraciones familiares. Andrea las ha digitalizado y ha recuperado para su documental documentos de la vida de su abuelo comunista. Sin haberlo planeado, esa documentación le posibilitará acreditar su condición de española como nieta de exiliado.

Según los datos del Ministerio de Exteriores, se han presentado 1.085 solicitudes durante el primer mes de la entrada en vigor del decreto. Esa misma norma otorga la posibilidad de solicitar la nacionalidad a los hijos de aquellos a los que Franco retiró la nacionalidad. De esos casos se han tramitado 8.678 expedientes. La mayoría han sido gestionados en Argentina (2.498), Cuba y Miami (1,455) y Uruguay (1.425).