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Se retracta el historiador que afirmó que el cuadro de Cézanne fue robado por los nazis

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El historiador suizo Thomas Buomberger rectificó hoy su anterior afirmación de que el cuadro "Le garçon au gilet rouge", de Paul Cézanne, hurtado el domingo pasado, había sido robado por los nazis en Francia.

Buomberger afirmó inicialmente a la agencia nacional suiza ATS que "Le garçon au gilet rouge" era uno de los 77 cuadros del registro que la Confederación Helvética tenía de las obras que los nazis robaron y depositaron en Suiza.

Al acabar la guerra, estas 77 obras fueron devueltas a sus legítimos propietarios por la Confederación Helvética.

En una posterior declaración, el historiador declaró a la ATS que el cuadro no pertenecía a ese registro y que el que había estado catalogado y posteriormente devuelto era una versión del mismo.

La obra de Cézanne (1888), junto a otros tres cuadros impresionistas, "Champ de coquelicots près de Vétheuil" (1879), de Claude Monet, "Ludovic Lepic et ses filles" (1871), de Edgar Degas, y "Branches de marronier en fleurs" (1890), de Vincent Van Gogh, fueron robados a mano armada el pasado domingo.

Las cuatro obras pertenecían a la colección de la Fundación Emil Bührle, un rico industrial de Zúrich que hizo su fortuna con la venta de armas.

Durante la Segunda Guerra Mundial compró centenares de obras al marchante helvético Theodor Fischer, y por eso es conocido por ser una de "las leyendas negras" suizas, dado sus lazos con los nazis y la compra masiva de obras confiscadas.

El valor de las cuatro obras hurtadas asciende a 112 millones de euros.

El robo fue uno de los más espectaculares realizados en Suiza. La policía y los expertos continúan sorprendiéndose de la sustracción, no sólo por el modus operandi si no por la dificultad que los ladrones tendrán para venderlos.

"Esas pinturas son invendibles. No tienen ningún valor en el mercado del arte en el mundo", afirmó al diario "Le Temps" el responsable para Europa del departamento de impresionistas y de arte moderno de la subastadora Christie's".

La causa es que pocos compradores van a arriesgarse a adquirir unos cuadros que están en las listas de Interpol y de todas las policías especializadas del mundo.

En Suiza, el origen de una obra debe ser declarado en detalle, y la persona que adquiera una pieza robada se arriesga a una pena de prisión de hasta dos años y 200.000 francos (125.000 euros) de multa.

Es por esa razón que la teoría del "artnapping" está tomando cuerpo entre los expertos.

La palabra surge de unir arte y secuestro en inglés (art y kidnapping) y se refiere al hecho de que los ladrones hayan robado las obras para después pedir un rescate por ellas.

Según el asegurador de arte Hiscox, entre un 60 y un 70 por ciento de los robos se realizan con el objetivo de obtener un rescate.

Hasta ahora, ningún caso ha sido oficialmente censado en Suiza, según aseguró el jefe del servicio especializado en la transferencia de bienes culturales de la Oficina Federal de Cultura de la Confederación Helvética, Ives Fischer.