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Una revista para contar la libertad

Reclusas de la cárcel de León editan 'Hipatia', una publicación bimensual con una tirada de 3.000 ejemplares

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Hipatia, aquella filósofa romana natural de Alejandría asesinada brutalmente por los cristianos en el siglo V, es todo un referente en la lucha por la igualdad y un ejemplo a seguir aún hoy por muchas mujeres; entre ellas, las reclusas de la cárcel de Mansilla de las Mulas (León).

Hipatia es, precisamente, el nombre que estas internas han puesto a su revista, cuyo primer número ya está en la calle. Con una tirada bimensual de 3.000 ejemplares y coordinada por el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), la publicación sirve como vehículo de comunicación y expresión a este grupo de mujeres del centro penitenciario.

La prisión cuenta con una población reclusa de 1.700 personas, de las cuales 130 son mujeres. 'Si es difícil ser mujer en libertad, es doblemente difícil cuando cumples una condena', escribe Belén Sola, la organizadora de este proyecto educativo, en el editorial del número cero de la publicación.

El objetivo es que las presas tengan su propia voz. 'Su palabra va a ser leída y tenida en cuenta, sin necesidad de condicionantes culturales, económicos, sociales o políticos', añade Sola. A partir de esta base, surgió esta iniciativa, que va más allá de lo social para enmarcarse en un proyecto cultural y educativo.

En verano de 2007, con las primeras visitas de grupos de presos al MUSAC, los responsables del museo intentaron iniciar una colaboración estable con la prisión. Y así surgió la idea. 'A través de la revista, las internas han encontrado el lugar que fuera de la cárcel no han tenido nunca, donde por primera vez tienen la palabra', señalan desde el MUSAC. Y así, al hojear algunas de las páginas de Hipatia, el lector aprende qué es una prisión. 'Un lugar que puede llegar a ser muy duro y donde simplemente con una voz de apoyo que te den en ciertos momentos puedes llegar a levantarte', según relata Carolina. Otra rea, Margot, reflexiona sobre la 'libertad interior', cuya prioridad es 'salir adelante' y aprovechar 'las nuevas oportunidades en la vida para ser mejores'.

No obstante, llegar hasta este punto no ha resultado fácil. Belén Sola admite que es muy complicado recopilar todo el material que luego se publicará por las dificultades que supone acceder a las mujeres y, también, por la escasez de medios.

'Es un trabajo muy lento y que requiere mucha paciencia. Se necesita pedir permisos, pasar controles en la cárcel... También hay que proporcionar a las chicas la documentación para trabajar en los textos, porque no se puede trabajar por teléfono ni comunicarnos a través de Internet', indica Sola.

Dramas personales

Cada 15 días, la responsable de Educación del MUSAC intenta acudir a la prisión para supervisar los trabajos. Y después hay otra dificultad añadida: las historias personales que hay detrás de cada una de las presas. Un pasado en muchos casos dramático con perfiles de todo tipo: drogodependientes, víctimas de malos tratos, inmigrantes que ni siquiera conocen el idioma, minorías étnicas...

'Al principio, el desánimo era generalizado, porque avanzábamos muy lentamente', relata Sola. Tanto, que el escepticismo se adueñó de todas a medida que pasaba el tiempo. Hasta que, en septiembre del año pasado, vio la luz el número cero de Hipatia. 'Cuando lo vieron, no se lo creían, se alegraron muchísimo, porque pensaban que no iba a salir', recuerda la coordinadora. Y apunta una de las claves del éxito: trabajar con mucho respeto hacia las mujeres que cumplen condena.

Ahora, con el número uno de la revista ya distribuido, la intención del MUSAC es que el proyecto continúe. Lo más importante para las protagonistas de Hipatia es que ahora sus palabras sobrepasan los muros de la prisión y sus mensajes llegan al público, muchas veces desconocedor de la realidad penitenciaria.

La revista se distribuye de forma gratuita, no sólo en las prisiones, sino también en bibliotecas, centros de documentación de instituciones culturales, asociaciones de mujeres, medios de comunicación... Sus redactoras se atreven con casi todos los géneros: crítica literaria, editoriales, relatos, noticias internacionales, biografías de personajes históricos como Juana de Arco...

Muchas de las fotografías que acompañan los textos son obras propias, realizadas en talleres creativos. En sus páginas, se sinceran con ellas mismas y expresan sus sentimientos sin ningún pudor. Así, Natacha, en un cuento breve, confiesa que su 'único rival' no era más que sus 'propias debilidades, y que en ellas está la única y mejor forma' de superación.

Confesiones

'Una salida de cuatro horas a un museo, sentarse un rato en una terraza te remueve todo por dentro', reconoce otra reclusa, Aurora. Liz Banezza, una interna originaria de Paraguay, entró hace ocho meses en prisión y, por su forma de vida, 'nunca había leído un libro'. Ahora es una enamorada de la poesía y la lectura le ayuda a evadirse de la soledad que siente en la cárcel: 'Te ayuda a pasar horas agradables y se convierte en tu mejor compañía', cuenta en el primer número de la publicación.

Incluso participan internas que no saben leer ni escribir, como La Galga, una gitana que plasma en las páginas de Hipatia, con la ayuda imprescindible de sus compañeras de celda, que el flamenco forma parte de su vida y que es su forma 'de expresar la alegría o la pena'.

'Son unas mujeres con una fortaleza increíble y con un espíritu de superación digno de admirar', concluye Belén Sola, que ya trabaja en la segunda edición.