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La revolución cubana supera el medio siglo con la tarea del relevo generacional

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La revolución cubana entró hoy en el día después de su 50 aniversario con la tarea dejada en la mesa por el presidente, Raúl Castro, de hacer el relevo generacional y poner en manos de nuevos dirigentes el "justiciero cataclismo social" que comenzó Fidel Castro.

Sin el líder cubano, convaleciente desde julio de 2006 de una grave enfermedad que le obligó a delegar sus cargos entonces y en febrero pasado a dejar el poder, Raúl Castro dijo que la dirección histórica debe "preparar a las nuevas generaciones para asumir la enorme responsabilidad de continuar adelante con el proceso revolucionario".

Lo hizo anoche, en Santiago de Cuba, en el acto con que se conmemoró medio siglo del triunfo de la revolución, con menciones a su hermano Fidel y rodeado de afiches del líder cubano, quien el jueves dirigió un mensaje con 16 palabras a los cubanos para felicitarles por la efeméride, a través del diario oficial Granma.

La tarea pendiente del relevo generacional al frente del país no es un tema de discusión nuevo en Cuba.

En diciembre de 2005, el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, habló de "preservar la Revolución victoriosa en el futuro, cuando esté el hueco que nadie puede llenar y que tendremos que llenar entre todos como pueblo".

"La invulnerabilidad en lo ideológico y lo político ahora está, pero después hay que conservarla cuando no exista la voz que llame cuando los demás no se dieron cuenta, los que ven antes de que los demás hayamos podido ver", agregó.

Previamente Pérez Roque había manifestado que un millón y medio de jóvenes cubanos crecieron durante la crisis de los años 90 en medio de "vicios" y "tendencias negativas".

En junio de 2006, antes de que la enfermedad apartara a Fidel Castro del poder, Raúl Castro afirmó que "únicamente el Partido Comunista de Cuba, como institución que agrupa la vanguardia revolucionaria y garantía segura de la unidad de los cubanos en todos los tiempos, puede ser el digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en su líder".

El propio Fidel Castro dijo el 18 de diciembre del año pasado: "mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes".

Cincuenta años después del triunfo de la revolución, por Cuba han pasado cuatro generaciones y el 70 por ciento de su población nació después de 1958, pero el salto generacional no se ha producido.

El presidente tiene 77 años y la cúpula del Consejo de Estado, el órgano de Gobierno en la isla, presenta una media de edad superior a los 71 años.

Entre los vicepresidentes, José Ramón Machado Ventura tiene 78 años, edad que supera Juan Almeida, con 81 años, mientras que los generales Abelardo Colomé Ibarra y Julio Casas Regueiro cuentan 69 y 72, respectivamente.

Dentro de ese grupo selecto, sólo el miembro del Buró Político del Partido Comunista Esteban Lazo, de 64 años, y el actual secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, Carlos Lage, de 57, no estuvieron entre los insurrectos de la Sierra Maestra.

El jueves, Raúl Castro llamó a los "dirigentes del mañana" a que "no olviden nunca que esta es la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes" y les exigió que "no se reblandezcan con los cantos de sirena del enemigo y tengan conciencia de que por su esencia, nunca dejará de ser agresivo, dominante y traicionero".

"Que no se aparten jamás de nuestros obreros, campesinos y el resto del pueblo; que la militancia impida que destruyan al Partido. Aprendamos de la historia", agregó.

Pronosticó que "si actúan así, contarán siempre con el apoyo del pueblo, incluso cuando se equivoquen en cuestiones que no violen los principios esenciales".

Y si no lo hacen, agregó el presidente, "pudieran terminar siendo impotentes ante los peligros externos e internos, e incapaces de preservar la obra fruto de la sangre y el sacrificio de muchas generaciones de cubanos".