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La "Revolución culinaria" de China genera revuelo

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Por Ben Blanchard

Liu Guixian se convirtió en una improbable revolucionaria en la China comunista de hace tres décadas, y lo único que hizo fue abrir un restaurante.

Con 76 años y una salud deteriorada, Liu todavía es famosa por su audaz decisión de abrir el primer restaurante privado de China después del caos de la Revolución Cultural y sus brutales ataques sobre aquellos calificados como "seguidores del camino capitalista".

La mujer se encontró al frente de una liberalización económica que sacó a China de su aislamiento y que la catapultó de vuelta al escenario mundial, sacando a millones de la pobreza en el proceso.

La contribución de Liu y su esposo, Guo Peiji, podría no destacarse en la pujante Pekín de hoy en día, con su animada y ecléctica escena gastronómica. Pero en 1980, fue positivamente sorprendente.

"Realmente no tenía un plan al principio. Nuestra familia estaba pasando por circunstancias difíciles, y era difícil encontrar algo para comer, incluso con subsidios gubernamentales. De modo que pensé que podría montar un pequeño restaurante para ganar un poco de dinero", dijo Liu a Reuters.

"Pero nadie sabía a quién se suponía que tenía que solicitarle el permiso. Fue difícil. No había políticas para crear tu propio negocio. Nadie sabía lo que significaba 'reforma y apertura'", dijo Liu, refiriéndose a la expresión acuñada por la dirigencia de Pekín para las reformas económicas.

Después de fastidiar reiteradamente a los funcionarios, Liu y Guo finalmente recibieron la luz verde para iniciar su restaurante. Ellos lo llamaron Yuebin, que significa "El comensal feliz".

Con solo 12 cubiertos y lo que hoy se consideraría un menú muy escaso, Yuebin se convirtió en un éxito en un país donde en ese momento comer fuera era casi un concepto desconocido, y donde la comida era difícil de obtener.

"Vino tanta gente. Las colas daban vuelta a la manzana", dijo su esposo Guo, mirando fotos viejas en las que casi todos usaban el traje Mao. "Todo era tan básico entonces. Mire las viejas banquetas que solíamos usar. Y detrás de esa ventana cocinábamos todo".

Con la celebración del 30 aniversario este año de aquellas reformas, Liu está hartándose un poco de toda la atención: casi no pasa un día sin una visita de al menos un periodista.

"No hay un canal de televisión en el que no haya estado. He estado en el Diario del Pueblo también", dijo ella, refiriéndose al periódico portavoz del Partido Comunista.

El menú se ha aferrado a sus simples raíces también, con un foco en la gastronomía poco complicada y familiar del norte de China, con abundantes porciones de carne y vegetales con un uso liberal de ajo.

"Atreverse a abrir un restaurante privado en la mismísima primera etapa de la reforma y apertura y comenzar la industria gastronómica de Pekín, pienso que ella es realmente valiente," dijo Tang Jie, de 33 años, un promotor inmobiliario de Pekín que estaba terminando una comida en Yuebin.

La misma Liu se muestra modesta en cuanto a su contribución a las reformas económicas de China.

"Tengo la sensación de haber hecho historia, pero nunca fue mi intención. Solo quería hacer algo que fuera bueno para el país -y que pudiese darme algo de dinero", apuntó