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Revolver cumple 20 años en "el mejor momento de su historia"

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Carrusel caprichoso donde los haya, la vida no quiso que Carlos Goñi llegara a ser un gran portero de balonmano, pero, a cambio, le erigió en líder de Revolver, un grupo que cumple 20 años de carrera "en el mejor momento de su historia" y lo celebra con la publicación de "Revolver..., que veinte años no es nada".

"Nunca imaginé llegar hasta aquí, ni siquiera que iba a llegar a algún sitio", declara Goñi, en una entrevista con Efe, al hablar sobre una trayectoria artística que arrancó hace casi treinta años en Valencia, a orillas del Turia, donde formó parte de grupos como Garage o Comité Cisne.

La vigencia de Revolver, que está a punto de emprender una gira por varios países de Latinoamérica, resulta "sorpresiva" para Goñi porque, según explica, "en España no hay tradición de que la gente empuje un proyecto durante veinte años". "Es un honor estar aquí porque, salvo excepciones como Rosendo, no es normal que la carrera de un cantante dure tanto tiempo", analiza el músico.

Bien distinta habría sido la historia de no haber mediado "una inoportuna lesión de codo" que apartó a Carlos Goñi de su sueño adolescente. "Yo era portero de balonmano y, más que rockero, me hubiera gustado ser balonmanista profesional", confiesa el cantante.

Recuerda Goñi que, tras el percance, los médicos le obligaron a dejar el balonmano. "Tuve una depresión brutal y me tiré un año metido en la cama, con el pijama puesto todo el día", comenta el guitarrista nacido en Madrid y criado en Campello (Alicante).

En su intento por salir del bache anímico, Goñi comenzó a leer, luego a escribir y, por último, se topó con la guitarra. "Descubrí que, con unos cuantos acordes, la vida tenía más gracia, de forma que lo que me permitió la música fue cambiar un sueño por otro", expone el músico de 48 años.

A pesar de las "recompensas" que la música le ha concedido, Goñi apunta que su carrera demandó "sacrificios desde el primer día" porque "todo tiene un precio". "Yo, por ejemplo, no he visto crecer a mi hijo; cada cosa que consigues, una que pierdes, así de tajante", asevera.

No obstante, y con la perspectiva que brinda el tiempo transcurrido, Carlos Goñi llega a la conclusión de que su trato con la música "ha valido la pena". "Yo le he dado mi vida, y ella me ha devuelto una existencia que muy pocos, por desgracia, llegan a tocar con los dedos", reconoce.

Ahora llega el momento de ajustar cuentas y Goñi lo hace con "Revolver, que veinte años no son nada", cuatro cds, dos dvds y un libro que recopilan buena parte de su obra al frente del grupo. "Se han quedado cosas fuera, interesantes además, que igual publico cuando cumpla 30 años", bromea el compositor.

Resistir ese par de decenas en el candelero musical requería de "un punto de inflexión", un hecho significativo para la carrera de Revolver y que Goñi sitúa en la publicación de "Básico". "Sin ser mejor que otros, es el disco que marca un antes y un después, el que me saca de promesa y me pone en boca del gran público", asegura.

Carlos Goñi se define como "un tipo muy egoísta a la hora de componer" porque "jamás" ha escrito "una sola coma pensando en el público", y estima que su propuesta "genera dos vertientes" al no estar "contaminada". "Revolver no genera indiferencia: a mucha gente le gusta, y otra no lo soporta", admite en un ejercicio de humildad.

El cantante proclama que no se ve "de gira con sesenta años". "Me gusta demasiado volver a mi casa y estar con mi familia, mis perros, mis libros? Tengo muy poco de 'rock star'", remata.