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El rey encarga al líder nacionalista flamenco la tarea de negociar un acuerdo de gobierno

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El rey de los belgas, Alberto II, ha vuelto a encargar al líder nacionalista flamenco, Bart De Wever, la tarea de reanudar las negociaciones entre los partidos que buscan desde hace cuatro meses la formación de un nuevo gobierno en Bélgica.

De Wever ha sido encargado de una misión de "clarificación" especialmente centrada en el capítulo de la reforma de las instituciones, con un plazo de diez días, transcurrido el cual deberá informar de nuevo al monarca.

Fue la negativa del propio De Wever y su partido, la N-VA, a seguir avanzando en el capítulo institucional la que provocó el lunes pasado la paralización de las negociaciones entre los siete partidos del norte y del sur de país que buscan desde junio un acuerdo de gobierno.

Aunque el rey precisó los cuatro temas concretos sobre los que De Wever deberá tratar de acercar posiciones, el político flamenco afirmó tras la reunión que es "libre de consultar lo que desee en el cuadro de su misión", en un comunicado de la N-VA.

Los principales puntos de fricción entre los partidos flamencos y valones son el modelo de financiación y la organización del distrito electoral de Bruselas-Halle-Vilvoorde (BHV), así como la transferencia de más competencias a las regiones.

Antes de su nuevo nombramiento como negociador, De Wever exigió volver a la casilla de salida en el debate institucional, cuyo elemento principal de disputa continúa siendo el futuro de Bruselas, y en especial los derechos de los francófonos que viven en la periferia flamenca de la capital.

Los tres partidos de la región valona (sur del país) que participan en las negociaciones han acogido su designación con reacciones marcadas por el escepticismo, y han coincidido al reclamar a los nacionalistas flamencos que muestren "una voluntad real de compromiso".

El partido socialista francófono (PS) señaló en un comunicado que lograr un acuerdo "equilibrado" sólo será posible "si se restauran el respeto y la confianza mutuas".

Los centristas del CdH, por su parte, destacaron la necesidad de "un cambio claro de actitud que implique respeto".

Tanto el PS como el CdH y los verdes (Ecolo) condicionaron la vuelta a las negociaciones a que los nacionalistas abandonen su petición de "tratar con urgencia la escisión unilateral" del distrito electoral de Bruselas-Halle-Vilvoorde.

El partido de De Wever defiende la transformación del país en un estado confederal compuesto de dos regiones (Flandes y Valonia), en lugar de las tres actuales (esas dos más Bruselas), con la mirada puesta en la independencia de Flandes a largo plazo.

Además del N-VA de De Wever y los tres citados partidos del sur, en las conversaciones participan otras tres fuerzas políticas del norte, los democristianos del CD&V, los socialistas del Sp.a, y los ecologistas de Groen!.