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Los reyes del ladrillo salvan sus negocios fuera de España

Sólo dos de cada diez euros facturados por las grandes constructoras proceden de su actividad en el país. El sector concentra un 29% de los concursos de acreedores en España

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El desplome del mercado inmobiliario y la caída en picado de la obra pública en España han obligado a las grandes constructoras españolas a diversificarse y a buscar refugio en el extranjero. El proceso de expansión más allá de nuestras fronteras viene de lejos, pero se aceleró tras el estallido de la crisis económica, hasta el punto de que hoy más del 80% de su negocio lo tienen fuera.

La cartera de obras pendientes de ejecución en otros países, correspondientes sólo a las constructoras que cotizan en Bolsa superaba a 30 de junio los 74.000 millones de euros. Mientras tanto, los proyectos en territorio nacional de esas seis compañías (ACS, FCC, Ferrovial, Acciona, OHL y Sacyr) no llegaban a los 15.000 millones; es decir, menos de una quinta parte.

Es verdad que la mayor parte de los 74.000 millones de euros son atribuibles a ACS, que se beneficia así de la fuerte inversión que llevó a cabo en 2010 con la compra del gigante alemán Hochtief. Pero, en todo caso, la presencia exterior de los antiguos reyes del ladrillo ha adquirido unas dimensiones nunca conocidas hasta ahora y gracias a ello, en general, están salvando sus cuentas de resultados.

Paralelamente, su actividad en España es cada vez más irrelevante, como no podía ser de otra forma en un país donde casi una tercera parte de los concursos de acreedores siguen siendo de constructoras. En concreto, según datos oficiales, un 29% de los 2.408 procedimientos iniciados durante la primera mitad de 2013 lo protagonizaron empresas cuya principal actividad era ésa.

ACS es la constructora española más dependiente del negocio exterior, de donde procedía un 84,6% de los 19.121 millones de euros que facturó entre enero y junio. El grupo presidido por Florentino Pérez, cuya adquisición de Hochtief le permitió escalar a la cima del ránking mundial, volvió a los beneficios en ese periodo, después del quebranto sufrido por el fallido intento de controlar Iberdrola.

Algunos competidores de ACS no le van a la zaga: el peso de la actividad internacional de OHL (7.344 millones de euros) y de Sacyr (4.810 millones) también presentaba tasas superiores al 80% al término del primer semestre. Y en el caso de FCC (4.210 millones) y Ferrovial (5.647 millones) no bajaba del 70%. Acciona, más volcada en la diversificación que en la expansión territorial, aún cosecha la mitad de sus ingresos en España.

Todo este proceso ha favorecido que las grandes constructoras, que hoy son sobre todo grupos de infraestructuras y servicios, mantuvieran o incluso mejoraran sus respectivas posiciones en el mercado europeo. Según el ránking elaborado por Deloitte con datos de 2012, las seis cotizadas española figuran entre las veintiuna con mayor facturación del continente.

Lógicamente, ese crecimiento ha requerido una cuantiosa financiación, que a 30 de junio había situado la deuda conjunta de la grandes constructoras en la nada desdeñable cifra de 40.321 millones de euros, un 7,65% más que al cierre del último ejercicio. En cambio, los préstamos al conjunto del sector, que sufre como el que más la falta de crédito,  pasaron del 91.869 millones a 64.195, con un descenso del 30%.