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Richard Dreyfuss protagoniza una obra sobre la libertad de prensa

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El actor estadounidense Richard Dreyfuss será el protagonista de una nueva obra sobre la erosión de la libertad de prensa desde los ataques terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos que se estrena el 19 de enero en Londres.

"Complicit" (Cómplice) se titula la obra de Joe Sutton, que dirigirá otro gran actor de Hollywood, Kevin Spacey, desde hace varios años al frente del famoso teatro Old Vic de la capital británica.

Según explica Spacey al diario "The Daily Telegraph", Sutton no identifica expresamente a la administración de George W. Bush en su obra sino que sitúa la acción en el mundo posterior a los ataques contra las Torres Gemelas.

"El Gobierno Bush estudió la posibilidad de acusar a periodistas de espías, argumentando que si alguien contaba en una noticia lo que estábamos haciendo en EE.UU., alertaba al enemigo", señala Spacey.

"La obra indica, sin embargo, que no tiene nada que ver con alertar al enemigo sino que cualquier gobierno que abusa de su poder no quiere que el mundo se entere de las cosas que hace", agrega el director.

"Así que la acción tiene lugar en un mundo en el que una persona se expone a veinte años de cárcel en virtud de la ley sobre el espionaje porque un gobierno decide que no quieren que se cuenten ciertas cosas, porque quiere controlar el mensaje", explica Spacey.

Dreyfuss, de 61 años, interpreta el personaje de Ben Kritzer, un periodista a quien presionan para que revele quién es su fuente, lo que le genera un conflicto porque hacerlo significa que se quedaría sin información pero, al mismo tiempo, si confiesa, evitará ir a la cárcel.

En determinado momento, tras los ataques del 11 de septiembre, el periodista simpatizó con su gobierno, pero ahora se arrepiente.

"Forma parte de su conflicto interno", explica Spacey, quien agrega que "hubo algunos periodistas progresistas muy conocidos que después del 11 de septiembre empezaron a decir que tal vez había que torturar a los enemigos de Estados Unidos".

"Hay gente que cree que una vez que ciertos periodistas de izquierda dieron la impresión de que sintonizaban con el Gobierno, éste sintió que tenía las manos libres para poner en práctica medidas políticas que de otra manera no habría logrado imponer", afirma el director del Old Vic.

"Nuestro desafío -dice Spacey- es hacer que la gente vuelva a tener miedo porque actualmente hay muchos que tienen esperanzas. (El presidente electo Barack) Obama ha dicho que Estados Unidos no volverá a torturar".

"Ha sido claro sobre el hecho de que cambiará la política de la vieja administración, pero la verdad es que, a cierto nivel, no importa quién está en el poder porque sigue la gente sobre el terreno: las agencias de espionaje", señala el director y actor.

Uno de los aspectos más polémicos de la obra es que sugiere que algunos prisioneros fueron asesinados a sangre fría en un intento de extraer información de sospechosos de terrorismo.

Kevin Spacey explica que en el programa de vuelos clandestinos de la CIA y entrega de sospechosos a otros países para que fueran torturados murieron inocentes.

El autor de la obra ha utilizado informaciones basadas en hechos reales: "Es horrible descubrir las técnicas de tortura utilizadas por los gobiernos a los que Estados Unidos ha entregado sus prisioneros", señala Spacey.