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Río de Janeiro cumple una semana azotada por la violencia que deja 39 muertos

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El hallazgo hoy de seis cadáveres tiroteados en una favela de Río de Janeiro agrava la ola de violencia que vive la ciudad, donde desde hace una semana se suceden los enfrentamientos entre la policía y los traficantes de drogas.

Las víctimas fueron encontradas en dos lugares de la favela Fumacé por la Policía Militar y aunque los investigadores no han establecido las circunstancias de las muertes, presumen que las mismas están relacionadas con un ajuste de cuentas del narcotráfico.

Con esta matanza, el número de muertos por la arremetida del crimen organizado desde el sábado pasado subió a 39, de los cuales tres son policías, tres jóvenes ajenos al conflicto y el resto, supuestos delincuentes, según las autoridades.

"Infelizmente esto no es algo nuevo. Vivimos en un estado de guerra permanente, pero lo del fin de semana (derribo de un helicóptero policial) fue un señal de alerta de que el poder de fuego del tráfico de drogas y su osadía pasaron de los límites", dijo a Efe Sebastiao Santos, coordinador del programa Viva Comunidade de la ONG Viva Rio.

El helicóptero de la Policía Militar derribado el sábado pasado apoyaba a agentes que intentaban poner fin a un enfrentamiento entre bandas de traficantes de drogas de las favelas Morro dos Macacos y Morro de Sao Joao por el control del negocio.

El ataque contra el aparato, que dejó tres policías muertos y tres heridos, dio pie a una intensa operación policial con cerca de 2.000 hombres que dura ya una semana y no ha logrado pacificar las favelas escenario de los tiroteos.

En opinión de Santos, el narcotráfico está cada vez más fuerte en las favelas porque, además del mayor poder de fuego, que se nutre en el mercado negro de armas, la delincuencia ha "diversificado su negocio", pues además de la drogas, también controla algunos comercios y servicios aprovechando la ausencia del Estado.

"Los gobernantes deben movilizarse y tomar una actitud más seria frente al problema", opina Santos, quien considera que la solución para el problema de la violencia en Río de Janeiro pasa por una mayor inversión en áreas como educación, salud y servicios básicos.

Según un estudio de la Secretaría Especial de Derechos Humanos y de la ONG Observatorio de Favelas, si Brasil no invierte de manera pesada en políticas de seguridad ciudadana, la violencia del narcotráfico se cobrará la vida de más de 33.000 jóvenes en el periodo comprendido entre 2006 y 2012.

El gobierno regional ha puesto en marcha un proceso de pacificación de las favelas cariocas con un programa llamado Unidades de Policía Pacificadora (UPP), que funciona como policía comunitaria, complementada con servicios sociales, pero a pesar de su éxito, su alcance se queda corto dentro del mapa de pobreza de la ciudad.

El programa ha sido llevado a cinco barriadas (Dona Marta, Babilonia, Cidade de Deus, Batan y Chapeu Mangueira) y Río tiene 1.020 favelas en las que viven más de 1,5 millones de personas, según estudios de Viva Río.

Para el especialista de esta ONG, las inversiones que Río atraerá como subsede del Mundial de Fútbol de 2014 y como sede de los Juegos Olímpicos de 2016, deben canalizarse para solucionar el problema de violencia, no sólo para mostrar otra cara al mundo durante esas competiciones, sino para dejar ese legado a los habitantes de la ciudad.

"Río de Janeiro no puede perder la oportunidad de hacer esas inversiones en seguridad pública", anotó.

Esas inversiones deben ir acompañadas de una mejor capacitación y mejores salarios de los policías para reducir la corrupción en instituciones como la Policía Militar de Río, según distintos especialistas.

Justamente en esta semana marcada por la violencia, la corrupción policial salió nuevamente a flote al descubrirse que dos uniformados negaron el socorro a un hombre herido de bala en un asalto, le arrebataron el producto del robo a los delincuentes, los dejaron en libertad y se quedaron con las pertenencias de la víctima, que falleció en el lugar.

El hecho ocurrió el pasado domingo pero salió a la luz ayer gracias a las grabaciones de varias cámaras de seguridad del centro de Río y hoy llevó a la destitución del portavoz de la Policía Militar, mayor Oderlei Santos, por tratar de minimizar la actuación de sus colegas en el caso.