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"La riqueza se reparte entre pocos, la crisis entre muchos"

Premio Rey Juan Carlos 2009 de Derechos Humanos en Iberoamérica. Llevan décadas luchando por los derechos de las mujeres en quince países

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El Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM) es una de las organizaciones líderes del feminismo latinoamericano. Fundado en 1987, hoy trabaja en 15 países, usando el derecho y la incidencia política como herramienta de cambio. Dos de sus máximas responsables recogen hoy de manos del Rey Juan Carlos el premio bianual a los Derechos Humanos que convoca el Defensor del Pueblo y la Universidad de Alcalá de Henares.

¿Qué significa para ustedes este premio?

Es un espaldarazo a nuestra labor. Nos alienta a seguir.

¿En qué área de los derechos de las mujeres deben trabajar más España y Latinoamérica?

En las migraciones. Es un tema álgido y debe abordarse conjuntamente. Las mujeres están migrando masivamente para ayudar a sus familias. Las remesas son mayores que cuando migraban principalmente los hombres, que se gastaban más dinero. Los Estados pueden ayudar a las mujeres para que no tengan que migrar. Y deben hacer un trabajo de lucha contra los estereotipos para evitar fobias.

¿Qué iniciativas o leyes españolas pueden aportar algo a su lucha?

Algo crucial que ha desarrollado España es la institucionalidad para la búsqueda de la igualdad. Todas esas oficinas de la mujer y políticas públicas para buscar la participación política, la eliminación del sexismo, salarios iguales, el reconocimiento del trabajo doméstico... También es ingente el esfuerzo académico que se ha hecho aquí para desvelar las injusticias que supone un sistema patriarcal. Filósofas como Celia Amorós, Amelia Valcárcel o Victoria Camps son para nosotras una referencia.

Pero, para muchos, es América Latina quien está a la vanguardia en la generación y aplicación de políticas feministas, y en Europa, donde parece que se ha logrado todo, se ha perdido fuelle.

Es relativamente cierto. América Latina es muy vital y las situaciones adversas intentamos transformarlas. También es verdad que tenemos todo por ganar, y eso hace que seamos muy activas. Europa y EEUU nos enseñaron que los cambios son posibles si presionamos.

¿Y en qué hace falta un mayor trabajo o presión?

Las áreas más deficitarias son los derechos económicos, sociales y culturales, y los derechos reproductivos.

¿Qué opinan del proyecto español de ley del aborto?

No lo conocemos suficiente pero, en general, sobre esta cuestión hay que decir que las mujeres tenemos derecho a elegir sobre nuestras vidas con el límite del derecho y la ciudadanía. Si se exigen responsabilidades y obligaciones, también hay que reconocer derechos. Cuando se nos encarga la crianza de los hijos, el cuidado de los enfermos, la creación de tejido social... se nos trata de competentes. En cuanto vamos a decidir sobre nuestra vida, se nos trata como incompetentes. No se nos puede tratar sólo como vehículos para traer vida.

¿Qué ha supuesto para las mujeres la llegada de gobiernos de izquierda al poder en Latinoamérica?

Para las mujeres más pobres ha sido positivo, por ver el desarrollo de programas que facilitan su vida. Pero hay ámbitos en los que no todo gobierno de izquierdas es bueno para las mujeres. No todos respetan la autonomía de las mujeres, sobre todo en cuestión de derechos sexuales y reproductivos.

¿En qué países de América Latina ven un claro retroceso para la mujer?

En la Nicaragua de Daniel Ortega, claramente. El retroceso ha sido brutal. Abusó de su hijastra durante años y ahora ataca constantemente al movimiento feminista que la ayudó a llevar el caso ante la Comisión Interamericanade Derechos Humanos. En Colombia también es terrible la violación permanente de derechos humanos.

¿Qué les preocupa de la crisis económica global?

La riqueza se reparte entre pocos, pero las crisis se reparten entre muchos y especialmente entre las mujeres. La pobreza se feminiza cada vez más. La crisis afecta a las políticas sociales y aumenta las cargas de las mujeres. Hay que exigir a los estados que busquen alternativas al recorte social.