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"RoboGeisha", un delirante filme nipón, cierra mañana la Semana donostiarra

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Una delirante película japonesa, "RoboGeisha", clausura mañana la XX Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, que ha programado fuera de concurso esta indescriptible historia que combina la iconografía del manga y los vídeojuegos con símbolos de la tradición nipona.

Esta aventura de geishas guerreras, cuyos cuerpos robotizados esconden armas en los lugares más insospechados, tendrá su estreno europeo en el festival donostiarra.

Su director, Noboru Iguchi, autor de títulos como el exitoso "The machine girl", la ha presentado hoy en una rueda de prensa en la que ha explicado que este disparatado relato es fruto de las restricciones impuestas por los productores, entre ellas, que no se asesinaran seres humanos y que escasearan las dosis de sangre.

Por ello, las escenas violentas las protagonizan autómatas de un misterioso ejército, supuestamente reclutadas para combatir a un gobierno corrupto, pero que en realidad son jóvenes secuestradas para ser convertidas en asesinas.

Entre ellas, dos bellas hermanas unidas por una relación de amor/odio, que se erigen, inseparables de sus quimonos, en las geishas guerreras protagonistas de un filme en el que hay edificios de los que mana sangre, katanas que brotan desde las axilas o pechos a la manera de la Afrodita de Mazinger Z que disparan leche corrosiva.

Pero también budas, samurais, castillos medievales y el icono de los iconos, el monte Fuji, que se salva de la destrucción por falta de presupuesto, según ha comentado Noboru Iguchi, quien no habría dudado en volar para la ficción este símbolo sagrado de haber contado con más dinero.

Yoshihiro Nishimura, uno de los mayores expertos de los efectos especiales en Japón, director además de "Tokyo Gore Police" y "Vampire Girl vs. Frankenstein Girl", ha aprovechado la "desventaja" presupuestaria para imprimir un toque artesanal a los que ha realizado para "RoboGeisha", estrenada en japón el 3 de octubre.

El filme, uno de los más esperados del año por los seguidores del género en Europa, según la Semana, fue promocionado en su país como una cinta familiar, algo que lógicamente no comparte su realizador y que podría explicar por qué la mayoría del público la vio "boquiabierto".