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Rocío Molina le baila a la libertad en Sevilla

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La bailaora Rocío Molina (Málaga, 1984) ha inaugurado esta noche el Teatro de la Maestranza de Sevilla como escenario de la XXX Bienal de Flamenco con 'Cuando las piedras vuelen', un largo y poético baile a la libertad que confirma el talento precoz de esta jovencísima artista.

El espectáculo, dirigido por Carlos Marquerie, es fruto de una residencia creativa en el Teatro La Laboral de Gijón -donde se estrenó el pasado mes de octubre-, y funde la formación contemporánea del director con la tradición flamenca de Molina.

El resultado es un montaje sin concesiones ni puntos de apoyo, con un escenario desnudo y una bailaora que se presenta del mismo modo al público, en ropa interior.

'Cuando las piedras vuelen' ha comenzado con el cante, también desnudo, de Gema Caballero y Rosario Guerrero La Tremendita, que han acompañado a una Rocío Molina en ropa interior y tendida sobre un lecho de piedras.

A partir de ahí, la bailaora se ha desplegado en bellísimas estampas que han emulado el vuelo de las aves, como la elegancia del águila, la inteligencia de un búho y la melancolía de una golondrina.

Gracias a una técnica brillante, Rocío Molina ha conquistado al público que ha llenado todas las localidades del Teatro de la Maestranza. El auditorio ha celebrado el baile de la artista malagueña por tangos, se ha deleitado con la farruca y el garrotín, se ha ensimismado con el mirabrás y ha llegado a interrumpir con aplausos su larga sesión por bulerías.

Mientras una pantalla ha ido proyectando imágenes de aves y de los propios movimientos de la bailaora, Rocío Molina ha ejecutado los palos flamencos dentro de un cajón de menos de un metro cuadrado, sentada sobre un taburete giratorio o envuelta en el humo de un cigarro que ella misma aspiraba.

Además de las cantaoras Rosario La Tremendita y Gema Caballero, la percusión de Vanesa Coloma y Laura González y los guitarristas Paco Cruz y Cano han formado parte del elenco artístico.

Especialmente brillante ha resultado éste último, cuyas producciones 'Flamenco Crossover' y 'Son de ayer' han modelado las estampas del espectáculo.

El público ha despedido a Rocío Molina en pie y con un larguísimo aplauso, como ya es costumbre, con las palmas a compás. De este modo ha bendecido Sevilla a una bailaora precoz a la que ya se le acumulan premios, proyectos y elogios.