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Rodríguez Adrados elogia el "asombroso" currículum de Juan Gil Fernández

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El helenista Francisco Rodríguez Adrados dio hoy la bienvenida a la Real Academia Española al latinista Juan Gil Fernández, cuyo currículum deja "asombrado" a quien lo lee y que, entre otras especialidades, domina el latín de Cicerón, el de los mozárabes, el medieval y el de Colón y los conquistadores.

Rodríguez Adrados se encargó de responder al discurso de ingreso de Gil Fernández, titulado "El burlador y sus estragos" y en el que el nuevo académico, catedrático de Filología Latina de la Universidad de Sevilla desde 1971, rastreó los antecedentes del don Juan de Tirso de Molina.

A lo largo de cuarenta años Gil Fernández ha tenido multitud de discípulos y ha formado "una escuela, cosa casi milagrosa en España", dijo Rodríguez Adrados, que también contó cómo contribuyó él, en los años sesenta, a que la especialidad de Filología Clásica se implantara en Sevilla y en Granada.

El helenista y el latinista coincidieron en 1999 en una manifestación que hubo en Sevilla para protestar por la desaparición del latín como asignatura obligatoria en la enseñanza media. Aquello no sirvió de nada y "suprimieron aquel curso de latín".

"La reforma educativa, ese castigo bíblico que nos cayó encima, se había agravado desde el 84 (...) Me limito a recordar que los ministros Solana y Rubalcaba me decían que no iban a tolerar que a ningún español se le obligara a aprender latín". Y así fue, recordó el helenista.

En la parte final de su bienvenida Rodríguez Adrados subrayó que la Academia de la Lengua siempre ha trabajado por "el amor al 'logos' y, lógicamente, a veces hay debates "entre el español más reciente e innovado y su base antigua, que es grecolatina".

Uno de esos debates se produjo recientemente cuando la comisión académica que elaboraba la nueva Ortografía propuso que se cambiara el nombre de la letra "y" griega, "que en latín se escribía también", por el de "ye". Al final se quedaron los dos nombres.

"Que tiene que haber innovación es claro, pero no lo es menos que debe existir y existe una tradición viva venida de los clásicos. Es nuestro pasaporte, el de la lengua española. Del latín nació, el latín sigue en ella", destacó el helenista.