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Rojo resalta en la Ofrenda "el desaliento e incertidumbre" de los parados

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La presidenta del Parlamento de Galicia, Pilar Rojo, en calidad de delegada del Rey, pronunció hoy la tradicional ofrenda al Apóstol Santiago, con motivo de la celebración del 25 de julio, en la que resaltó el "desaliento e incertidumbre de una parte importante de nuestros conciudadanos" que se encuentran en paro.

El acto se inició con una parada militar en la plaza del Obradoiro ante la delegada regia, acompañada por el general jefe de la Fuerza Logística Operativa, Juan Enrique Aparicio Hernández-Lastras, en presencia de la comitiva civil y militar encabezada por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.

En la ofrenda al Apóstol, en nombre del Rey, la presidenta del Parlamento de Galicia resaltó "la grave crisis" que tiene como principal consecuencia "el desempleo que afecta a muchas familias. Una situación -dijo- que vulnera el derecho de todo ser humano a desempeñar un trabajo que contribuya a su realización como persona y le permita una vida digna y autónoma".

La delegada regia pidió a Santiago para que "seamos capaces de articular soluciones para las graves dificultades cotidianas a las que nos enfrentamos" y para que "el resurgir de la economía venga acompañado de un nuevo florecimiento de los valores imperecederos -honestidad, respeto, esfuerzo individual y colectivo, solidaridad-, que parecen a veces desdibujados de entre nuestras prioridades cotidianas".

También hizo una referencia al "empeño conjunto de acabar con la violencia contra las mujeres, un gravísimo mal de nuestra sociedad que nos sobresalta y nos produce pavor día tras día y que ya acabó con la vida de treinta y cuatro mujeres en estos primeros meses del año".

Pilar Rojo, que hizo votos para la recuperación del Códice Calixtino, habló asimismo de la peregrinación a Santiago como búsqueda de tolerancia y concordia y de la silueta de la catedral, que este año cumple 800 de su consagración, como telón de fondo de la "Europa de las naciones, de las universidades, de los monasterios, la Europa de la tolerancia, de la democracia y de los derechos de la ciudadanía".

En su respuesta a la oferente, el arzobispo compostelano, Julián Barrio, resaltó que "hay que obedecer a Dios antes que a los hombres" y agregó que "una ley civil que, rebasando los límites de su competencia, contradiga la verdad del hombre, no reconociendo sus derechos fundamentales o incluso atropellándolos, carece de fuerza obligatoria".

El prelado también se refirió a las personas más afectadas por la crisis económica y a las que murieron "por las consecuencias del terrorismo siempre irracional".

A la ceremonia asistieron, entre otros, además del Gobierno gallego en pleno, el delegado del Gobierno central, el presidente y el fiscal del Tribunal Superior de Justicia, el presidente del Consello da Cultura; el alcalde de Santiago, con el traje tradicional gallego de gala, y los principales mandos de las fuerzas armadas y de seguridad en Galicia.

Por parte religiosa, participaron en los actos los cuatro obispos gallegos, además de los de Astorga y Ciudad Rodrigo y más de treinta sacerdotes, algunos procedentes del Vaticano, Estados Unidos, Brasil o Alemania.

El acto concluyó en el Pórtico de la Gloria, donde la comitiva religiosa despidió a la delegada regia y a las autoridades civiles y militares.