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Van Rompuy matiza su postura sobre Turquía

El nombramiento de Van Rompuy como presidente de la UE, apoyado por Merkel y Sarkozy, clave

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El nombramiento del belga Herman Van Rompuy como presidente de la Unión Europea cerraba en un principio las puertas de golpe a las opciones de Turquía por fomar parte de la UE en un futuro cercano. De educación jesuita y autor de libros como 'El cristianismo, un pensamiento moderno', ha sido promocionado por dos de los principales opositores a las opciones de Ankara: Angela Merkel y Nicolas Sarkozy. 

Sin embargo, haciendo honor a parte de su primer discurso como presidente, Van Rompuy ha dejado claro que en el caso de Turquía, su opinión personal no importa y que sólo expresará la visión del Consejo. En 2004, el belga hizo unas declaraciones bastante polémicas en als que aseguró que 'Turquía no formará nunca parte de Europa'. 

Los sectores más conservadores de la UE llevan tiempo reclamando el reconocimiento de las raíces cristianas de Europa y ahora las tendrán representadas en el líder belga, miembro del partido democristiano. Merkel y Sarkozy no siguen esa línea, pero siempre se han opuesto al ingreso de Turquía. Hace ahora dos semanas, la canciller alemana dijo en un encuentro con las juventudes democristianas en Berlín que no tenía sentido ampliar la UE hacia el Este pero se mostró partidaria de una alianza estratégica potente con Ankara. 

Ambos mandatarios, Sarkozy y Merkel, han sido los máximos valedores de la promoción de Van Rompuy y se sobreentiende que el belga está de acuerdo con los dos con respecto a Turquía, aunque parece que con esa matización da por zanjado el asunto.

Por su parte, Sarkozy, dijo este mismo mes al diario Bild am Sonntag que 'necesitamos una Europa bien organizada. Eso también significa que no nos podemos ampliar ilimitadamente. No deberíamos continuar haciendo promesas vacías a Turquía'.

Para Berlín, la apertura hacia Turquía es un problema estratégico. Alemania tiene un número altísimo de ciudadanos de origen turco y la adhesión de Ankara podría significar un flujo de inmigración muy considerable para ellos. Sarkozy nunca ha escondido sus reparos y no tuvo ningún problema en hacérselo saber al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que ve en Turquía como el aliado perfecto para tender puentes con el islam.

El presidente francés dijo entonces a la cadena francesa TF1 que a pesar de trabajar 'mano a mano con Obama. Pero este tema es algo que sólo le corresponde a los europeos elegir'. Como Merkel, Sarkozy dijo en la misma entrevista que Turquía tiene que ser un socio muy importante para la UE pero que como tal quedará. 

El giro a la derecha en Europa también es decisivo. Tras la gran victoria de los conservadores europeos en las pasadas elecciones al Parlamento, la sensación es que cada vez hay menos sitio para una futura adhesión de Ankara.

Cuando en 2005 se votó la Cosntitución Europea ya hubo un intento claro por introducir una referencia al cristianismo que finalmente no prosperó.