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Rouco está molesto por la oposición al minivaticano

Dice ahora que Gallardón sólo cede la "edificabilidad"

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Después de casi un mes de silencio y a nueve días de la anunciada marcha de los vecinos contra el proyecto de construir en Madrid un minivaticano, la diócesis que preside Antonio María Rouco Varela emitió este viernes una nota en la que critica 'el desconocimiento y la tendenciosidad' de las informaciones que se han publicado en las últimas semanas sobre el impacto en la Cornisa del Manzanares del plan, auspiciado por el Arzobispado con la complicidad del alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón.

'El Ayuntamiento no cede a la Iglesia ni un solo metro cuadrado de solar, sino únicamente edificabilidad sobre terrenos que ya eran propiedad de la Iglesia', sostiene la nota.

Se refiere al acuerdo firmado entre el Ayuntamiento y la diócesis en 2007, según el cual el Consistorio recibía 6.000 m2 para construir distintas dependencias de uso público. Pero el comunicado no menciona que en los últimos 24 años se han producido cesiones de terrenos en la zona a favor de la Iglesia de más de 20.000 m2.

El conflicto se inició en 1985, cuando el alcalde Enrique Tierno Galván y el cardenal Ángel Suquía acordaron construir en la zona una biblioteca de 13.000 m2 y 127 viviendas de uso eclesiástico.

La presión popular obligó entonces a recortar el espacio cedido a 6.000 m2. Entre 1997 y 1999, con José María Álvarez del Manzano de alcalde y Rouco en la diócesis, se calificó una zona verde y un suelo deportivo público, amén de un suelo dotacional cedido de forma gratuita al Arzobispado de 1.150 m2.

El proyecto cristalizó en 2003, con un dibujo casi idéntico al actual: un total de 20.000 m2, incluido un aparcamiento subterráneo privado. En 2005, ya con Gallardón de alcalde, todo esto se confirmó mediante el trámite legal de 'permuta de terrenos'.

La concesión de la 'edificabilidad' a la que se refiere el Departamento de Obras del Arzobispado y que afecta a la futura Casa de la Iglesia, la Residencia de Sacerdotes y la biblioteca de la Facultad de San Dámaso sólo pudo lograrse cuando el terreno en el que se construirán los edificios era ya propiedad de la Iglesia.

El comunicado pretende negar asimismo la multitud de informes de expertos que advierten sobre el impacto negativo de las obras en la que hoy es una de las imágenes más conocidas de la capital. 'El desarrollo del proyecto colaborará eficazmente en una respuesta seria a la necesidad de recuperación urbanística y ambiental de la zona', presume el Arzobispado.

Algo que niegan, por activa y por pasiva, tanto los vecinos como expertos de toda índole, y que queda demostrado viendo los propios alzados de las obras, así como la propia historia de la ciudad: en la Cornisa del Manzanares se hallan los restos mejor conservados por el momento del Madrid del siglo XVII.