Publicado: 01.04.2014 13:21 |Actualizado: 01.04.2014 13:21

A Rouco Varela le descalifica hasta el PP... vasco

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El arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha logrado poner de acuerdo a partidos tan dispares como UPyD, el PNV, CiU y el PP vasco. Todos, sin excepción, se han lanzado en tromba para criticar con dureza las palabras del cardenal en su homilía en el funeral de Estado del expresidente Adolfo Suárez.

 Varela aprovechó la misa para animar a las autoridades presentes en el funeral a seguir el ejemplo de Suárez para garantizar la concordia de los españoles "y sus comunidades históricas" y superar las actitudes que "pueden causar" una guerra civil. Esa referencia a uno de los episodios más negros de la historia de España han tenido rápida respuesta por parte de todos los partidos e incluso ha encontrado reproches por parte de los católicos. 

Hasta el PP vasco ha reprochado a Rouco Varela su discurso. Su portavoz, Laura Garrido, ha recordado que la democracia española "para nada" está cuestionada y que ha proporcionado estabilidad en los ámbitos político, institucional, económico y social. Garrido ha destacado la necesidad de buscar el consenso y el acuerdo en la vida política pese a que "determinadas actitudes" de "otros" lo hagan difícil.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, considera que Rouco Varela "desdeña la democracia basada en la voluntad de las personas y los pueblos" y ha ahondado en que el cardenal "sembró el estupor y la indignación con la referencia a las 'comunidades históricas' y su mención a la reconciliación y la Guerra Civil con los hechos y actitudes que 'la puedan causar'".

Urkullu considera que la "Transición no quedó bien cerrada como muestran las palabras del Arzobispo de Madrid, que tiene un concepto de los ámbitos de la religión y la política no superados desde aquel tiempo" y que "desdeña la democracia basada en la voluntad de las personas y los pueblos" y ha recordado que que "todavía cientos de víctimas del franquismo están enterradas en las cunetas vascas esperando verdad, memoria, dignidad y justicia".

El diputado del PNV Emilio Olabarría ha preferido menospreciar la relevancia que hoy en día tiene Rouco Varela en la sociedad española y ha desvelado que "desconectó transitoriamente durante la homilía" de Rouco y que se enteró luego por la radio de lo que había dicho.  A su juicio, era "esperable que un personaje con una personalidad como la de Rouco acabara su mandato con una frase espectacular, de este tenor".

Olabarría ha hecho hincapié en que las palabras de Rouco "serían desafortunadas si hubieran sido comentadas por alguien relevante, pero puesto que Rouco carece de relevancia alguna no les doy mayor consideración y espero que nadie le dé mayor relevancia", ha dicho. Además, ha argumentado que las guerras civiles requieren de una "gran fractura social" y un "ambiente prebélico" que no se corresponden con la situación actual del Estado español.

Sobre el hecho de que se sigan realizando en España funerales de Estado católicos, ha sostenido que en materia de laicismo el Estado español tiene "mucho que avanzar", ya que los españoles todavía viven con "inercias del Estado nacional católico del régimen franquista", ha dicho, y se ha mostrado convencido de que cambiar eso "requiere tiempo".

Una de las más duras con las palabras del cardenal ha sido la líder de UPyD, Rosa Díez, que ha tachado de "absolutamente impresentable" la homilía y de "completamente impropia" de un funeral de Estado que, a su juicio, "merecía un rigor, una seriedad y un respeto" que no se cumplió. "Son esas cosas que uno tiene que borrar de nuestra realidad política", ha subrayado Díez. No obstante, se puede hacer un funeral de Estado "siendo respetuoso" con todas las personas que asisten y también con el fallecido, "cosa que ayer no se produjo", ha recalcado Rosa Díez.

Mientras, el portavoz adjunto de CiU en el Congreso, Pere Macías, ha asegurado que Rouco Varela "justifica de alguna manera" el golpe de 1936 que desembocó en la Guerra Civil, "un levantamiento ilegal y sedicioso de unos militares fascistas" y ha criticado que el cardenal "quiera reinterpretar la historia".

Sobre el discurso en general del cardenal, el portavoz de CiU lo ha calificado como "desafortunado" porque fue "propiamente político, no fue homilía". Macías echó en falta en un funeral de Estado como el celebrado ayer, alusiones a la pobreza o a la caridad cristiana, conceptos que en su opinión "habrían sonado mejor que simplemente un alegato político".

También, el portavoz parlamentario de ERC, Alfred Bosch, ha considerado que, desde el punto de vista personal y "como persona educada en la tradición cristiana", le pareció "muy poco cristiano" que Rouco invocara la guerra y "el espectro de una guerra". Desde el punto de vista político, ha señalado que no le preocupan las palabras del arzobispo de Madrid, sino que lo que le inquietaría es que "la definición de diálogo en el diccionario del PP fuera un sermón de Rouco Varela".

Pero incluso el colectivo catalán de católicos de base Església Plural ha considerado que las afirmaciones de Rouco Varela son "de una gravedad y perversidad inmensa que no pueden ser pasadas por alto". En un comunicado, este colectivo considera que "estas palabras dichas en un acto religioso, ante las máximas autoridades del Estado, pretenden avalar y justificar, desde la religión, el uso de todos los medios para defender la 'sagrada' unidad de España".

Para este colectivo, las afirmaciones de Rouco "sitúan el conflicto de Catalunya con el Estado en la esfera de la religión, en una causa 'divina', en una cruzada contra el 'separatismo'". "Rouco es una persona perversa, fanáticamente perversa, que ve el mundo en blanco y negro, en buenos y malos, y piensa que a los malos hay que perseguirlos hasta las últimas consecuencias", añade el comunicado.

Para Església Plural, "la evidente identificación que hace de las causas de la Guerra Civil con la voluntad de Catalunya de recuperar su soberanía para decidir su futuro, no hace más que situar el foco del origen de la misma en esta cuestión y por tanto situar a los catalanes en el bando de los perversos y moralmente desviados, bien al contrario de los españoles que, según sus tesis, encarnan la bondad de la unidad y la solidaridad".