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Rousseff vota en Porto Alegre y dice esperar el escrutinio con tranquilidad

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La candidata oficialista a la Presidencia brasileña, Dilma Rousseff, dijo hoy, poco antes de votar en la sureña ciudad de Porto Alegre, que espera el escrutinio con tranquilidad, independientemente de que sea elegida este domingo o tenga que disputar una segunda vuelta.

Rousseff, candidata apoyada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, puede obtener hoy entre el 50 y el 51% de los votos válidos según los últimos sondeos, lo que no permite decir si alcanzará la cantidad suficiente (la mitad más uno) para ser elegida sin necesidad de disputar una segunda ronda.

La ex ministra de la Presidencia, que puede convertirse en la primera mujer en gobernar el mayor país latinoamericano, votó en la escuela Santos Dumont de Porto Alegre, la capital del estado de Río Grande do Sul y donde inició su carrera política.

La apadrinada de Lula acudió al colegio electoral acompañada por el ex ministro de Justicia Tarso Genro, un importante dirigente del oficialista Partido de los Trabadajadores (PT) y que es candidato a la gobernación de Río Grande do Sul.

Vestida con un traje del color rojo característico del PT, bastante sonriente y con paso lento por la bota ortopédica que usa desde hace días, Rousseff posó haciendo la señal de la victoria para decenas de fotógrafos y cámaras que testimoniaron su voto.

Poco antes de votar, en un desayuno con simpatizantes y al ser interrogada sobre si la posibilidad de tener que disputar una segunda vuelta puede desanimar a sus seguidores, la oficialista aseguró que los militantes del PT reaccionan mejor cuando enfrentan dificultades.

"Nuestra militancia es aguerrida, es guerrera y no desiste nunca. Ella es mejor ante los obstáculos que ante las facilidades. No le temo a nada. Sea lo que sea lucharemos una buena lucha", aseguró la candidata que hasta dos semanas tenía una intención de voto que la señalaba como sucesora de Lula sin disputar una segunda vuelta.

Rousseff dijo que está preparada para cualquier cosa y agradeció a Dios por haberle dado fuerzas en una larga trayectoria de superación de obstáculos.

En los últimos días la ex ministra de la Presidencia ha reiterado que es católica y que respetará todas las religiones y la vida, ante los rumores que la señalan como una defensora de la despenalización del aborto y que, según la prensa, contribuyeron a restarle apoyo en los sondeos.

Rousseff también agradeció a Lula por su alianza, amistad y compañerismo.