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El Royal Albert Hall se rinde ante el primer barítono de Plácido Domingo

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Con 15 minutos de sonada ovación, el público del Royal Albert Hall londinense celebró la interpretación de Plácido Domingo como Simon Boccanegra, de la ópera de Giussepe Verdi, en lo que representa su primer papel como barítono.

Una sencilla puesta en escena -compuesta principalmente por cambios de luz- dejo brillar a un Plácido Domingo al que, durante las tres horas de espectáculo, no le flaquearon las fuerzas ni la voz. Una voz que, según la crítica, consigue llegar a los tonos más altos con más facilidad que los barítonos naturales.

El infatigable cantante, de 69 años, volvió a dar muestra de la versatilidad de su imponente y noble voz al saber ajustarse con maestría a los tonos más graves que requería el prólogo y luego a los más agudos de los tres actos.

Con esta diferencia tonal, Verdi quiso acentuar el lapso de 25 años que separa el prólogo del resto de la obra.

La representación, dirigida por un apasionado Antonio Pappano y enmarcada en el Festival de los Proms de la BBC, se basa en la segunda versión que Verdi creó en 1881 de su Simon Boccanega, obra que cuenta una complicada historia de amor, traiciones y luchas políticas en la Génova del siglo XIV.

El personaje de Boccanegra es un corsario que, a su pesar, se convierte en dux (duque) de la República de Génova tras una revuelta popular y que, 25 años después, se reencuentra con su hija ilegítima a la que había perdido la pista, lo que despertará pasadas rivalidades con Jacobo Fiesco, abuelo de la joven.

Domingo estuvo acompañado en el papel de su hija de la soprano rusa Marina Poplavskay -la más aplaudida después del español-; por el tenor maltés Joseph Calleja, que interpretó al eterno enamorado de ésta; y por el veterano bajo italiano Ferruccio Furlanetto, quien dio vida al dux derrocado tras la rebelión de los plebeyos y abuelo de la hija de Boccanegra.

Lo novedoso de esta ópera, que no gozó de buena acogida cuando se estrenó por primera vez en Venecia en 1857 -ni tampoco su segunda versión que se llevó a escena en Milán en 1881- es que el protagonista es un barítono (Plácido Domingo) que tiene como rival musical a un bajo (Ferruccio Furlanetto), y no a un tenor.

El debut como barítono de Domingo con este personaje, que ya había cosechado éxito en la Scala de Milán, la Metropolitan Opera de Nueva York, el Real de Madrid, la Staatsoper de Berlín y el Royal Opera House de Londres, supone el papel 131 de su carrera y representa su vuelta a los escenarios tras haber superado un cáncer de colon.

Sin embargo, su interpretación de Boccanegra no significa que el veterano cantante se retire como tenor, ya que Domingo dejó claro en su momento que escogió el papel porque le encantaba este personaje que "tiene algo de Ottelo, de Macbeth y de Don Carlos".

Aunque se trata de su primer papel de barítono en una ópera clásica, Domingo ya había cantando con este tono en muchas zarzuelas españolas, donde, no obstante, el barítono se sitúa un tono más alto.