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Rumbo al corazón verde de La Gomera

Extremadamente húmedo y umbrío, el Parque Nacional de Garajonay es un bosque que aún conserva las reliquias de las extrañas laurisilvas y el eco de viejas leyendas de brujas y seres mitológicos.

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El montañoso corazón de La Gomera aparece cubierto por una húmeda y siempre verde selva subtropical que constituye una auténtica reliquia viviente del Terciario. Por su extensión, buen estado de conservación y diversidad botánica -400 especies de plantas superiores, de las cuales 20 son grandes árboles, entre los que destacan los grandes laureles, viñátigos, fayas, brezos y acebiños-, los bosques de laurisilva de Garajonay han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Recorrer sus senderos es la mejor opción para conocer el profundo y umbrío bosque que encierra el parque nacional. ¿Por dónde empezar, entonces? En el Centro de Visitantes Juego de Bolas (La Palmita-Agulo) -donde no hay que dejar el centro sin visitar sus instalaciones, que incluyen un museo etnográfico y distintos jardines con vegetación autóctona- informan y ofrecen rutas guiadas. Una de las propuestas más interesantes es la que desde El Contadero lleva hasta el caserío de El Cedro y a la zona de Laguna Grande.

La segunda de las rutas más recomendables finaliza en el pico Garajonay, de 1.487 metros, y al que se accede por un señalizado camino que parte de la zona de Pajarito. Lugar sagrado sirvió de refugio a los últimos aborígenes gomeros, desde su cumbre, se puede gozar de una increíble panorámica de toda la isla y de parte del archipiélago.

Situado en la elevada meseta central de la isla y surcada de profundos barrancos cubiertos de laurisilva y erizada de erosionados roques, también conviene acercarse a los mejores puntos de observación de La Gomera, que son los miradores de El Bailadero, Alto de Garajonay, Los Roques, Montaña del Dinero y Vallehermoso.

Una vez en La Gomera no hay que perder la oportunidad de seguir disfrutando de otras maravillas naturales, como el acantilado de Los Órganos, un conjunto de prismáticas y alargadas columnas de origen volcánico que semejan un gigantesco órgano catedralicio de 80 metros de alto y más de 200 de ancho. Ocupa la fachada costera del noroeste de la isla y se comtemplar desde los barcos que salen de los puertos de Valle Gran Rey y Playa de Santiago.

Y también de la playa del Inglés, un importante foco turístico para los que buscan belleza y valor ecológico además de descanso. O de las también recomendables de Argaga, Vueltas y Calera. O del mirador de El Palmarejo, diseñado por César Manrique, que permite admirar el quebrado paisaje del interior del municipio, esculpido por infinidad de bancales con cultivos subtropicales y palmeras. Y, por supuesto, de San Sebastián de la Gomera, la pequeña capital de la isla, y Hermigua, Agulo y Vallehermoso, las principales poblaciones del norte, rodeadas de fértiles cultivos de plátanos, viñas y palmeras en bancales escalonados y que conservan todo su encanto tradicional.

Centro de Visitantes 'Juego de las Bolas'
Las Rosas (Agulo)
Tel.: 922 80 09 93
Parque Nacional de Garajonay